Desarrollo turístico y Patrimonio Mundial
Anuario de Turismo 2026
La inclusión de un sitio o bien en la Lista Indicativa para el reconocimiento como Patrimonio adecua y acrecienta el desarrollo y la promoción turística
El reconocimiento de un sitio o de un bien como Patrimonio Mundial, dado el carácter excepcional que justifica y lleva a tan relevante distinción, no es un propósito o fin que deba iniciarse sin valorar, detenida y rigurosamente, que confluyen motivos, razones y merecimientos para alcanzarlo. Incluso así, la concurrencia de numerosas candidaturas, las particularidades singulares o las relaciones y vínculos entre ellas influyen, a veces de manera determinante, en el sistemático y detenido proceso de selección. De lo que resulta conveniente ajustar las expectativas y, sobre todo, adecuar o adoptar medidas y decisiones que refuercen la naturaleza del sitio y contribuyan a satisfacer del mejor modo los criterios de selección. Además, por lo que en este caso interesa, que el sitio pueda incorporarse a la conocida como Lista Indicativa ya es un reconocimiento en sí mismo que anima y estimula en el propósito y, sobre todo, genera o refuerza iniciativas de promoción y desarrollo turístico.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) celebró, en 1972, una Convención para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural, en la que se creó el Comité del Patrimonio Mundial. Forman parte de este un representante del Consejo Internacional de Monumentos y Lugares de Interés Artístico e Histórico (ICOMOS) y otro de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y sus Recursos (UICN). En esa convención se estableció la creación de una Lista del Patrimonio Mundial, integrada por los bienes del patrimonio cultural y natural que el Comité considerase de un valor excepcional. España cuenta, así, con 50 bienes inscritos en esa lista, 7 de ellos en Andalucía, y es el tercer país del mundo en número de bienes reconocidos. De manera previa a ese reconocimiento, los bienes susceptibles de ser declarados Patrimonio Mundial en el futuro se incluyen en un inventario, de cada Estado, que se denomina Lista Indicativa. Cuestión ya de sobra relevante, pues, sin figurar como mínimo un año en la Lista Indicativa del Estado Parte, no se podrá considerar ninguna propuesta de inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial.
A partir de esa Lista Indicativa, cada Estado planifica el momento en que desea presentar cada propuesta de inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial, y se elabora un exhaustivo expediente, escrito y gráfico, que requiere la UNESCO. La propuesta de inscripción se presenta al Centro de Patrimonio Mundial, que es el órgano central de coordinación y secretaría de la UNESCO para los asuntos relacionados con la Convención del Patrimonio Mundial. El expediente pasa después a los evaluadores de los Organismos Consultivos (ICOMOS y UICN), que llevan a cabo un profundo análisis del bien y se reúnen con los agentes implicados en su gestión. Finalmente, el informe que emiten esos organismos sirve de base para la valoración de la propuesta de la candidatura por el Comité del Patrimonio Mundial, que se reúne anualmente en una sesión para decidir, entre otros asuntos, los bienes que serán inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial. Tales bienes, por tanto, han de tener un Valor Universal Excepcional y cumplir con al menos uno de los diez criterios de selección establecidos.
En la actualidad, España cuenta con 35 sitios incluidos en la Lista Indicativa y entre ellos figura, desde el 26 de diciembre de 2023, “El paisaje cultural de Carmona”, ciudad de la provincia de Sevilla. Uno de las perspectivas más destacadas de esta candidatura es la de incluirse en la categoría de paisaje cultural, que solo cuenta con dos sitios en la Lista del Patrimonio Mundial: “Río de Janeiro: paisajes cariocas entre la montaña y el mar”, en Brasil, y el “Paseo del Prado y el Buen Retiro, un paisaje de artes y ciencias”, en España.
La singularidad de Carmona, de acuerdo con la justificación de su inclusión en la Lista Indicativa, es la de presentar el “valor excepcional que proporciona la continuidad y persistencia a lo largo del tiempo de su asentamiento (en un solo sitio) y su integración con el paisaje rural circundante durante más de cinco mil años”, con evidentes diferencias, por ello, en la comparación con los otros dos bienes mencionados. Y el criterio de referencia más directo para la selección de “El paisaje cultural de Carmona” en la Lista del Patrimonio Mundial tiene directa relación con ello: “El paisaje cultural de Carmona, completo con una combinación de elementos naturales y antrópicos, es un ejemplo sobresaliente de los primeros asentamientos humanos en el sur de Europa, testimonio de su evolución y estrategias de adaptación a los cambios económicos desde el período neolítico hasta hoy”.
La relevancia turística de Carmona, en la confluencia de su entidad histórica, monumental, paisajística y cultural, se refuerza significativamente con su inclusión en la Lista Indicativa y constituye una destacada muestra de la confluencia armónica entre desarrollo turístico y preservación de un patrimonio que aspira al reconocimiento mundial.
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