Pura maravilla... 'El rayo que no cesa del turismo andaluz'
Anuario de Turismo 2026
En noviembre, el Archivo de Indias acogió una iniciativa pionera, poniendo en marcha tres laboratorios ciudadanos enfocados en la innovación turística
Parafraseando al protagonista de My Fair Lady y haciendo gala, una vez más, de unas cifras de récord, los responsables del turismo en la ciudad siguen argumentando que el turismo en Sevilla es una pura maravilla. Sin embargo, la nueva campaña de la Junta de Andalucía ha venido a meter el dedo en la llaga de ese enamoramiento sobrenatural que el turista experimenta en la ciudad (el Andalusian Crush). Porque los residentes han empezado a reclamar un Andalusian Deal. O lo que es lo mismo, menos flechazo turístico en inglés y más convivencia real en andaluz.
La campaña Andalusian Crush no es más que la reinterpretación del “Síndrome de Stendhal” para el siglo XXI y en Andalucía. Tal como hiciera el escritor francés, personalidades de hoy aconsejan al turista extranjero que no se deje engatusar por los mitos andaluces, ya que puede acabar completamente aplastado/abrumado (en un evidente juego de palabras) por la belleza de la región. El target de esa iniciativa estaba claro, pero, ¿a quién apela El Trato Andaluz?
En un primer momento, podría pensarse que la pieza audiovisual se dirige a ese turista enamorado de Andalucía que, fruto de una ofuscación artística, pasa por alto en su viaje el respeto que debe a la región (Figuras 1 y 2). No obstante, la ausencia de subtitulado llama la atención sobre el auténtico cariz de la campaña. Antes que a un turista de calidad que visita la región, el mensaje parece orientarse a contentar a la ciudadanía. Y eso no puede evitar remitirnos a una etapa tan lejana como el tardofranquismo, cuando a algún responsable turístico se le ocurrió que era necesario que los españoles conocieran España (documentales retransmitidos por televisión). Porque nos encontramos ante una campaña de sensibilización a la inversa.
A finales del mes de noviembre, el Archivo de Indias acogió una iniciativa pionera, poniendo en marcha tres laboratorios ciudadanos enfocados en la innovación turística. El debate que trajo consigo la propuesta “Turistas y Anfitriones” puso de relieve el trasvase de la autenticidad sevillana del centro a la periferia, conforme la gentrificación y la turistificación han desplazado a los residentes del casco histórico. Este espacio ya no solo sufre la colonización de los visitantes foráneos, sino también la invasión del dominguero, residente en las afueras que visita el centro para disfrutar de su monumentalidad y su oferta de ocio y gastronomía. Como si fuera un turista más.
Ante esta coyuntura, el Ayuntamiento de Sevilla abre un plazo extraordinario para el cambio de uso de las VUTs, mientras los residentes sevillanos participantes en el mencionado Laboratorio apuntan a un aspecto interesante. La imagen de marca original de la ciudad, con la que inició su actividad la Sevilla City Office en 2023 (el Muy famosa, muy desconocida de una ciudad que se presentaba al mundo llena de tradición y contrastes) resulta mucho más reconocible y atractiva que la propia marca turística posterior (el Sevilla Feeling Land que recurre, una vez más, a los tópicos pasionales de siempre) y mucho más, quizá, que El Trato Andaluz.
¿Podemos hablar, entonces, de una nueva oportunidad perdida? La autenticidad que ha abandonado el centro histórico es la que intenta reflejar (sin éxito) ese nuevo pacto, en el marco de una larga lista de promesas que parecen no cumplirse nunca. ¿Qué fue del famoso decálogo de buenas prácticas que los turistas debían encontrar en su alojamiento de corta duración? Muchos de ellos, si lo encuentran, hacen caso omiso, porque Triana sigue siendo uno de los barrios más sucios de la capital y los turistas continúan abandonando sus desperdicios caseros a pie de puerta o papelera (Figuras 3 y 4). ¿Qué fue de la promesa (torticera) de que las viviendas turísticas en los barrios tensionados no habrían de superar el 10%? Quizá se haya cumplido en el caso de las VUTs, pero los tecnicismos han jugado una mala pasada al ciudadano, porque los bloques completos de viviendas y los bajos comerciales son cada vez más requeridos por una industria que convierte en oro todo lo que toca, pero, mal gestionada, fagocita la identidad local. Y es que el Andalusian Crush, más que en enamoramiento y fascinación, ha derivado en tormento en determinadas áreas, como un rayo que no cesa.
Además, si es el ciudadano el que habla, ¿por qué la nueva campaña de la Junta está tan llena de tópicos como el Sevilla Feeling Land? ¿Quién ha dado y quitado la voz a la ciudadanía? ¿Por qué Feeling Land no muestra la ciudad de contrastes y autenticidad de su branding original? En definitiva, ¿por qué se empeñan Junta y City Office en inventarse nuestra voz? Si, como hemos visto, la delgada línea entre residentes y turistas se ha difuminado ya en el casco histórico, ¿estaremos condenados también a la indefinición de nuestra propia imagen audiovisual? Por eso resulta imprescindible contar con una gobernanza turística real. Para no estar condenados a ser turistas en nuestra propia ciudad.
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