TV-Comunicación

'La Peste' sigue en expansión

  • La segunda temporada de la serie de Movistar + es un reto para su evolución y para poner en el mapa el talento andaluz

Calidad en la imagen (de textura pictórica) y en las interpretaciones de 'La Peste': Pablo Molinero, Paco León, Patricia López Arnaiz y Paco Tous. Calidad en la imagen (de textura pictórica) y en las interpretaciones de 'La Peste': Pablo Molinero, Paco León, Patricia López Arnaiz y Paco Tous.

Calidad en la imagen (de textura pictórica) y en las interpretaciones de 'La Peste': Pablo Molinero, Paco León, Patricia López Arnaiz y Paco Tous. / movistar +

Es la definitiva hora de La Peste y de una Sevilla cinematográfica que contará con una segunda temporada ya prevista desde hace meses y confirmada en esta semana por Movistar +. La plataforma de Telefónica ha encontrado esa ficción que la ha puesto en primer plano de interés (por promoción no va a ser), como respuesta a una competencia dura, y con una producción que pone en primer plano el talento andaluz. En una serie que, no podía ser de otra manera, se habla en andaluz con la presencia de otros idiomas que además del castellano se entrecruzaban por aquellas hediondas calles hispalenses. Un andaluz que no se esconde pese a los previstos reproches. Una cualidad honesta que se acentúa entre el riesgo de una cruda puesta en escena y unas interpretaciones que cuajan el nivel de los intérpretes del sur, esos actores que han tenido que emigrar durante años ante la escasez de producciones surgidas desde la inversión autóctona. Uno de los tristes rasgos de Canal Sur es su carencia de series con relevancia.

La peste, con ese marcado sello del equipo de Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, está llamada a dar la vuelta al mundo, a convertirse en emblema de su marca y a ser una de las referencias sobre la ficción que se graba en España. Ya no somos el país que exporta Los Serrano o Médico de familia, sino también de propuestas de este calado como una superproducción que necesariamente no ha abierto ni un antes ni un después, sino que confirma un camino ya iniciado por otras series históricas recientes como Isabel, El tiempo entre costuras y, a su manera, El ministerio del tiempo. Dejemos, aún por ahora, como listón máximo de una ficción televisiva española a Crematorio; y como largo recorrido, a Cuéntame.

La peste es distinta, ya lo sabíamos, pero está llamada incluso a ser más grande. Esa posibilidad dependerá de su propia expansión, de qué quiere ser de mayor. En esa segunda temporada que ahora bulle en los despachos es cuando la Sevilla del siglo XVI debe reafirmarse. Es el reto: crecer en su narrativa de misterio, progresar en su vertiente de thriller, y consolidar este alcázar de ficción de cuando éramos los dueños del mundo. Debe evolucionar en esos aspectos que han dejado con apetito al público. Y rentabilizar la ambientación pictórica, el paisaje y esas concesiones de crudeza para justificarse como serie de pago. La peste está llamada en una segunda temporada a auparse en su propio impulso, como ya bien saben todos sus implicados.

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