Series de ciencia ficción

El mensaje de integración de 'Star Trek'

  • Genne Roddenberry, creador del universo 'trekkie', confiaba en la fantasía para trasladar ideas de integración y multiculturalidad, tan difíciles de transmitir en los años 60

Gene Roddenberry en 1966, año de creación de 'Star Trek' Gene Roddenberry en 1966, año de creación de 'Star Trek'

Gene Roddenberry en 1966, año de creación de 'Star Trek' / EFE

Le marcó la Segunda Guerra Mundial y su experiencia en la policía. De ahí surgió todo el caudal creativo de Gene Roddenberry, que patrullaba las calles de Los Ángeles en los años 50 y fue amontonando guiones de lo que vivía y de lo que imaginaba. Tuvo claro que la fantasía podía ponerse al servicio de la realidad. Y del realismo. Y que él, que era un tipo que venía de la nada, podía hacerse un hueco en la televisión, donde había que trabajar con bastante menos presupuesto que en el cine.

Roddenberry, texano de pura cepa, fue consciente de que los ideales y las ideas podían ir de la mano de las aventuras. Su universo Star Trek nació como una serie del espacio (en apariencia, “una serie más del espacio”), pero con un calado fraternal e intercultural que convirtió las peripecias del capitán Kirk (William Shatner que nunca imaginó lo que se traía entre manos) en una odisea astral donde se tomaba contacto con otras civilizaciones, razas y credos. Star Trek se estrenaba en la NBC en septiembre de 1966, en plena oleada de conflictos por la equiparación de derechos entre blancos y negros a la vez que se impulsaba la carrera espacial. La nave Enterprise era un estandarte de integración, hacia un futuro esperanzador, un siglo XXIII mestizo y de concordia. CBS y Amazon han anunciado la nueva serie que amplía el horizonte de esta saga.

Un fragmento de la serie 'El teniente'

La primera serie de Roddenberry, El teniente, fue rechazada por parte de la audiencia estadounidense que no aceptaba un detective negro responsable. Mr. Spock no era negro, pero tenía las orejas puntiagudas. El personaje de Leonard Nimoy era un emisario sideral de Martin Luther King. Ese mensaje de diferenciación y normalidad latía en las series de finales de los 60, en tan convulso contexto social, con comedias como los Monsters o los Addams.

Ante un Perdidos en el espacio de cómic sencillo, Star Trek se presentaba metafísica e inquietante para los espectadores de la época. Spock y compañía estuvieron tres temporadas y Roddenberry hizo hasta donde podía. En TVE Star Trek pasó de largo en la tarde de los domingos tardofranquistas.

El resto de la historia de Star Trek se agiganta. Los jóvenes espectadores fueron descubriendo la dimensión de estas aventuras que en 1987 se revisaron en Star Trek: la nueva generación, siete temporadas que convivieron con las entras cinematográficas que han ido sucediéndose hasta nuestros días. Roddenberry dejaba huérfanos a los trekkies en 1991.

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