TV-Comunicación

La televisión 'Ni-Ni'

  • 'Mujeres y hombres y viceversa' y 'Gran Hermano VIP' representan el triunfo de una audiencia que no exige casi nada

Mujeres y hombres y viceversa es un éxito de larga duración. Este programa con unos 'tronistas' que buscan el amor en un mercado de la carne y la superficialidad no sólo funciona en audiencias, también tiene el título de formato diario más comentado en Twitter, con alrededor de 50.000 comentarios en cada emisión. Representa el éxito de la televisión Ni-Ni, la televisión con una audiencia que encuentra la evasión en formatos ligeros, sustentados en el conflicto más básico: el amor de recreo de instituto, el hedonismo y la pelea atolondrada (fiesta, alcohol, tomar el sol, celos, Tuenti, Whatsapp).

Y funciona. Tiene su mérito. Harén de chicas y chicos guapos, recauchutados, repeinados y rociados de rayos UVA, que se tiran de los pelos con tal de salir por la tele y hacer cuatro efímeros bolos por discotecas de polígono. Es el formato televisivo que premia a la 'generación Ni-Ni', que ni estudia ni trabaja pero que ha comprobado que existen personajes sin oficio ni beneficio que se embolsan grandes cantidades por vender su vida por la pequeña pantalla. Un género muy extendido en los canales del grupo Mediaset, sobre todo Telecinco. Ahí están también Cámbiame, Cazamariposas y Gran Hermano VIP, entre otros muchos.

El que abrió la veda, Mujeres y hombres y viceversa, puede gustar más o menos a un determinado tipo de espectador pero, al mismo tiempo, ha encendido la bombilla de determinados directivos, conscientes ahora de que existe una nueva generación de espectadores que no exige nada, pues probablemente no ha llegado a conocer la televisión más creativa e inquieta. No exigen un mínimo de puesta en escena. No exigen un mínimo de calidad en la realización del show. No exigen honestidad en la ejecución del programa. No exigen ideas más allá del enfrentamiento primario.

El programa de los 'tronistas' tiene un decorado más propio de una cadena local de los 90 que de una televisión generalista líder. Pero no importa, el 'chou' del amor de cartónpiedra triunfa. Y abrió en su día una vía peligrosa, propiciando que ya se descuiden otros formatos que van surgiendo en los que se presupone que es posible alcanzar grandes shares dejando a un lado la calidad final del producto. Porque hacer televisión no es sólo colocar unas sillas en un plató y prefabricar una escaleta para jugar con el lado más sensiblero de los protagonistas o de la audiencia. Es más que eso. Es contar una historia que construya empatías, dibuje complicidades, fomente la imaginación y que se quede en la retina del espectador.

Cámbiame, otro espacio que personifica la esencia de la televisión Ni-Ni, llegó al access de sobremesa de Telecinco como un programa veraniego en 2015, pero se ha quedado. Su éxito radica en el equipo de estilistas (Natalia Ferviú, Pelayo Díaz y Cristina Rodríguez), quienes llevan realmente el peso del programa frente a una correcta Marta Torné en las labores de presentación. El cambio de imagen que los aspirantes solicitan es tan sólo una excusa para ahondar en historias humanas y sentimentaloides con las que el espectador Ni-Ni pueda empatizar perfectamente.

En sus inicios y debido a que está basado en formatos estadounidenses de cambio de imagen, el programa podía pecar de cansino con la misma estructura misma siempre: varias personas pasan por la cinta, una acaba siendo elegida y el resto del programa se dedica al escogido hasta ver su cambio final. Sin embargo, en estas más de 130 entregas que lleva ya se han visto cambios express que se realizan en mitad del programa, personas que van a pedir cambios a familiares o amigos que están entre el público, cambios dobles, cambios triples, cambios infantiles, pedidas de mano, abandonos en directo o sorpresas con famosos. En definitiva, se ha logrado dinamizar un formato en principio plano.

Otro tanto en el género Ni-Ni se lo apunta Mediset también con Cazamariposas, un programa que arrancó como otra crónica social más y ha evolucionado hacia el freak show (variedades y noticias raras del mundo del espectáculo). Nació en 2013 en Divinity, canal del grupo de Berlusconi, y desde ahí ha dado el salto varias veces al canal principal, Telecinco, ampliándose además a diferentes versiones: Cazamariposas Fresh (en verano), Cazamariposas VIP,Cazamariposas XXL... Un formato con una audiencia fiel y fundamentalmente joven ávida de conocer las últimas novedades del cotilleo.

Las galas de Gran Hermano VIP y, más allá, los debates dominicales sobre el concurso con un plantel de colaboradores de la talla de Antonio Sánchez Casado, Kiko Matamoros y Torito, entre otros, suponen otro ejemplo de cómo el espectador Ni-Ni invierte horas y más horas en charlas banales sobre asuntos más banales aún, un programa vacío de contenido y repleto de improvisación sin trascendencia alguna.

En unos tiempos en los que los jóvenes carecen de formatos pensados realmente para ellos, tipo el talent show El número 1 (de Antena 3), ni debates ni revistas de tendencias, el público ocioso de este sector con muchas horas para pasar frente al televisor es un segmento muy codiciado por las cadenas. Lástima que ninguna le de la importancia suficiente como para crear espacios propios con contenidos más inteligentes, útiles e interactivos.

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