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Primera parte
adorno

Bob Dylan me da igual

Blas Fernández
Escrito por Blas Fernández
Cita Cita

En la música los hallazagos no surgen de revoluciones espontáneas

El imaginario melómano colectivo reserva a Bob Dylan varios pedestales en el panteón de ilustres revolucionarios, ya sea ése destinado al introductor de una lírica hasta entonces inédita en la música popular o aquel otro en el que figura, vilipendiado primero y reverenciado después, el artífice de la electrificación del folk, de su rockerización.

Que ambas apreciaciones resulten, como poco, discutibles es lo de menos. Están ahí, grabadas a fuego, y sólo una aproximación alérgica a los lugares comunes revela que en la música, ese continuo, los hallazgos no surgen de revoluciones espontáneas, sino que se cocinan a fuego lento con las recetas e ingredientes de quienes nos precedieron.

Bob Dylan ha sido, su historia lo revela, un cocinero magistral curtido en el conocimiento profundo de esos precedentes y tocado por un indiscutible talento literario no sólo para transcribir su presente, sino también para leerlo. De hecho, sin lo segundo no se entiende lo primero.

Ilustración Bob Dylan

Ilustración: Daniel Rosell

Ha contado además Dylan con ese divino don de la oportunidad para importunar, de torcer el curso de los acontecimientos que atañían al devenir de la cultura popular hasta disolver los límites que la separaban, en un cada vez menos sostenible sistema de compartimentos estancos, de la alta cultura -alta costura, recuerdo siempre bromeando a Guillermo Cabrera Infante-.

En ese sentido, la concesión del Príncipe de Asturias de la Artes en 2007 -que no recogió personalmente- y la del Nobel de Literatura una década después -que sólo alzó, tras marear la perdiz, tres meses después de la ceremonia oficial-, más allá de las entretenidas polémicas, marcan el hito de la definitiva entronización del género y de su generación en la academia.

Fotos de Bob Dylan Fotos de Bob Dylan Fotos de Bob Dylan
  • 1- Portada del segundo álbum de Bob Dylan, The Freewheelin’ Bob Dylan, realizada por Don Hunstein, en la que el propio Dylan sale retratado junto a su pareja de entonces, Suze Rotolo.
  • 2- Bob Dylan en los primeros años de su carrera.
  • 3- La icónica imagen de portada de uno de sus discos más influyentes, Blonde on Blonde.

1963 - 1967

Estos años marcan sobremanera la carrera de Dylan: del folk a la electrificación

Ilustración Bob Dylan

Ilustración: Daniel Rosell

Ése es otro pedestal del que quizás se habla y escribe menos, pero que resulta particularmente atractivo. Me refiero, claro, a Bob Dylan como perfecto paradigma del auge y declive de la cultura rock, desde su expansión y dominio durante la segunda mitad del siglo XX hasta la persistente presencia residual de hoy.

Confío en que no se me malinterprete: el rock sigue ahí y cada semana nos depara un puñado de estupendos y, en ocasiones, hasta memorables discos, pero ello no sólo no evita la incómoda sensación apuntada hace tiempo por el crítico británico Simon Reynolds en su célebre ensayo Retromanía -asistimos ensimismados a un bucle de revival permanente en el que cada nueva entrega parece el reflejo de algo ya apuntado, explorado y construido en el pasado-, sino que tampoco niega la evidencia de que los modos y formas imperantes hoy en la música popular, por fortuna, son otros y muy diferentes.

Podrán gustar más o menos en función de múltiples factores sociales e individuales, pero constatan que esto, como el Never Ending Tour, no se para.

Cita Cita

Dylan: el perfecto paradigma del auge y declive de la cultura rock

Segunda parte
adorno

Vuelta al canon

Como pronosticaba la canción, y aunque haya sido en un sentido bien diferente, todo ha cambiado hasta el punto de hacerse irreconocible, desde los sistemas de producción, difusión y distribución de la música hasta la propia percepción del rock, de la idealizada marginalidad rebelde de los inicios a la asimilación como producto cultural de primer orden. Y Bob Dylan fue durante gran parte de su larga y fructífera trayectoria tanto principal protagonista como privilegiado testigo de esos cambios, al menos hasta que el inexorable paso del tiempo atemperó la pulsión renovadora -no se puede inventar siempre, eso es un imposible- y nos lo devolvió, como cada clásico en cada campo de la creación, entregado al refugio del canon, a las reconfortantes formas de la tradición. En su caso, claro, americana.

Ilustración Bob Dylan

Ilustración: Daniel Rosell

¿Quién no ha reparado en la importancia en términos simbólicos de esa deliciosa triada de álbumes iniciada en 2015 con Shadows in The Night, versionando Frank Sinatra -la voz que despreció al rock-, continuada apenas un año después con Fallen Angels y culminada por todo lo alto -ahora ya ampliando el radio de inspiración y reinterpretación mucho más allá de Sinatra- con el monumental Triplicate en 2017?

1997 - 2019

Vuelta a la tradición, a la raíz, al inabarcable archivo sonoro que ya rastreó en su programa de radio

Fotos de Bob Dylan Fotos de Bob Dylan Fotos de Bob Dylan
  • 1- El enésimo gran retorno triunfal de Dylan en los 90 vino de la mano del reflexivo Time Out of Mind (1997).
  • 2- Together Through Life (2009), escrito junto a Robert Hunter, miembro de Grateful Dead, es una relectura del folk tradicional americano pasado por el filtro del blues de Chicago.
  • 3- Tempest (2012) cierra una especie de trilogía de reinterpretación de la música de raíces americanas junto a Love & Theft (2001) y Modern Times (2006).

Vuelta al canon, a la tradición, a la raíz, al inabarcable archivo sonoro que ya rastreó y exhibió durante tres años, entre 2006 y 2009, en su imprevisible programa radiofónico, Theme Time Radio Hour. Y eso que, más allá de la ingente e incesante edición de material inédito y memorabilia, varios de sus últimos y espaciados discos con canciones propias -Time Out of Mind (1997), Together Through Life (2009) y Tempest (2012), por ejemplo- pueden situarse, sin riesgo alguno de equivocación, entre los mejores títulos de su extensa, extensísima producción.

De uno u otro modo, revolucionando o retornando al calor hogar, contempla uno la obra de Dylan en el contexto de su época, de sus avatares, de sus transformaciones, y no puede evitar la sensación de estar ante un gigante genial y gruñón, huraño y socarrón, que sobrevive y sobrevivirá por largo tiempo a todo y a todos. No descartemos sorpresas, con él no sería prudente, pero de algún modo da exactamente igual lo que haga de ahora en adelante: todo lo que tenía que hacer ya lo hizo. Y cómo.