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Toros Colombinas

Perera, Roca Rey y Miranda se reparten un botín de siete orejas y se marchan a hombros

  • El cuarto toro de la tarde de nombre 'Vitoreado’, numero 28, negro mulato con 500 kilos del hierro de Parladé, fue indultado por Perera

Perera, Roca Rey y Miranda se reparten un botin de siete orejas y se marchan a hombros

Perera, Roca Rey y Miranda se reparten un botin de siete orejas y se marchan a hombros / Josué Correa (Huelva)

Dos por toreo. Otra por un indulto. Por tres veces se quebró la tarde en fragor de tumulto. Posiblemente las dos primeras tenga más razón que la tercera para levantarse de sus asientos, porque ya de tanto toreo no resistían y era lo más justo que podía hacerse.Romperse por indultar a un toro con un rasguño sobre el lomo no sabe a na. Y ya no hablo más del indulto. De ese trance que no le hace justicia ninguna a toros indultados en esta plaza como ese mismo de Torrealta en manos de Miguel Ángel Perera. Querer meter en la misma cesta al juampedro de ayer con aquel, causa rubor por no decir otra cosa. Verán, a mí lo que me sublima de la tarde de ayer es como Roca Rey le arrancó esas dos orejas al bravo segundo de la tarde y como Perera se las iba arrancando al cuarto con una clase y un poderío que emocionan.Porque si antes Roca Rey le había templado la embestida, rodillas en tierra, a la movilidad del juampedro que se dejó todo con clase, cuando llegó la respuesta de Perera en las mismas condiciones, con esa entrega y rotundidad con la que le bordó esa tanda en donde las rodillas de su rival habían hoyado el albero, aquello sonó a torería, a muchas agallas para que entre dos gallos no se escapara el triunfo.Perera toreando, mandando y liándose el toro por donde le dio la gana, que para eso tiene valor y clase; Roca dejándose todo y más en cuajar una faena llena de una intensidad y una emoción que aroma el sentido de esa faena mandona por ambos pitones y la estocada que arrasó con la emoción prendida en el tendido.Y en todo eso quien pagó el temazo del indulto fue Miranda.La plaza se había desinflado. Costaba trabajo tirar de pasión para admirar esa faena llena de clase y temple que el torero de Trigueros iba masticando poco a poco casi en esa absoluta soledad en la que le dejó el tendido.Y no es justo que de esa pelea de gallinero se tape la lucha que Miranda mantuvo con dos toros con los que costó triunfar.Uno por su tontuna condición, falta de emoción en todos los sentidos. Ese no es el toro que Miranda necesita para embriagar la tarde. Aun así le cortó una oreja de amplio merecimiento porque todo obedeció a una métrica medida y certera, llevando con una exquisitez torera la nobleza sosa de este tercero. Lo bueno e importante de su gran tarde de toros lo firmó David de Miranda cuando a ese sexto toro, que tuvo calidad, le cogió el aire desde el principio y lo templó de capote y muleta. Labor a la que le faltó el compromiso del tendido. El del ole y el de aplauso rotundo, porque eso es precisamente lo que merece la seria actuación de un torero que ayer vino vestido de Huelva y oro y que sin formar alboroto estuvo valiente y cabal con lo que le dejó el sorteo.Se me junta en esta final de fiesta la pulcra y mandona faena de Perera frente a la insignificante estampa del juampedro que abrió plaza, al que le dio fiesta por ambos pitones y lo mató a ley.Faena rotundamente pererista con Huelva entregada.Esa misma Huelva le faltó después a Roca Rey frente al soso bicho que el destino le había dejado al peruano. Ni en la cercanía en la que se puso Roca se dejó acariciar el respetable, inmerso ya en esa vorágine que había dejado el acto del indulto. Al final tres gallos a hombros y el gallinero a salvo.

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