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Toros

Perera, en estado de gracia, corta dos orejas en Nimes

Miguel Ángel Perera volvió a sellar otro éxito en el coliseo romano de la ciudad francesa de Nimes al aprovechar la nobleza de sus dos toros para cortarle una oreja a cada uno de ellos. Toros de Victoriano del Río y de Cortés, bajos de raza en conjunto. El Cid: ovación y silencio. Miguel Ángel Perera: oreja tras aviso y oreja tras aviso. Daniel Luque: silencio y silencio. Media entrada.

Sin el empeño de Perera en refrendar su nuevo estatus de líder máximo del toreo, la tarde de Nimes hubiera caído en el sopor por culpa de los toros de Victoriano del Río. Pero esa técnica soberana que permite atemperar a las embestidas más violentas, permite también animar a las más enclenques. Ese fue el gran mérito de Perera. Empezó la faena al bravo segundo con dos cambiados en el centro, antes de reducir progresivamente las distancias y acabar entre pitones. Mató bien y corto su primera oreja. El quinto le permitió hacer gala con el capote de la amplitud de su repertorio, y, otra vez a base de temple y oficio, apuró la nobleza sin aburrir al animal, antes de meterse de nuevo entre pitones para un final encimista. Mató bien otra vez y cortó su segundo trofeo, que le permitió salir en hombros por la puerta de cuadrillas.

No se le puede negar a Daniel Luque su afán de confirmar el buen momento que evidenció la víspera en Madrid, donde salió en hombros, pero no tuvo material. Su primero duró muy poco y su segundo, un pelín más, sin llegar a tener opciones de faena honda. Anduvo firme y hábil frente a los dos.

El Cid, desconfiado, no tuvo su día.

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