Toros y gastronomía

El toro bravo viaja de la dehesa de Cebada Gago a las mejores mesas

  • La matador de toros jerezana Sandra Moscoso y la ganadera Alicia Rudiez crean y lanzan hamburguesas y embutidos de toro de lidia

  • “Se nos ocurrió como una salida para la crianza del toro bravo azotada por la pandemia"

Sandra Moscoso en un tentadero en La Zorrera de Cebada Gago. Sandra Moscoso en un tentadero en La Zorrera de Cebada Gago.

Sandra Moscoso en un tentadero en La Zorrera de Cebada Gago.

Arquímedes se daba un buen baño en Siracusa y Newton pensaba debajo de un manzano. Sandra Moscoso, matador de toros, y Alicia Rudiez, ganadera y esposa del criador de toreos de lidia Salvador García Cebada, estaban en un tentadero en la ya histórica plaza de tientas de “La Zorrera”, donde se crían los toros de una de las vacadas más famosas del planeta del toro.

La pandemia del Covid y la crisis económica derivada, que en el caso del sector taurino ha reducido la actividad económica a cero, llevó a estas dos emprendedoras y luchadoras a aportar su granito de arena con una idea.

“Se nos ocurrió como una salida para la crianza del toro bravo azotada por la pandemia y una perspectiva nueva de producción y rentabilidad al mundo del toro bravo: crear unas líneas de productos alimentarios de carne de toro bravo: hamburguesas y dos clases de embutidos, chorizo y salchichón”, explica Sandra.

¡Eureka! Desde ese momento se vieron inmersas en un mundo de patentes, marcas registradas, certificados alimentarios y de trazabilidad, códigos de barras, firma comerciales, elementos de producción, contratos, inversiones y mil y un trámites: “Pero con mucha ilusión porque el producto lo merece y el mundo del toro necesita de estas innovaciones, tiene que dejar de estar anclado en lo tradicional y tener otras perspectivas. Esta idea lo que hace es eso, prestar un valor añadido al mundo del toro de lidia”, añade.

Para Sandra Moscoso la carne del toro de lidia es una gran desconocida, tanto por su calidad como por sus valores nutritivos. El toro bravo no es un becerro de engorde alimentado para que en ocho meses o un año vaya al matadero. Es un animal mimado, criado en dehesa, con una alimentación natural. Un alimento de primera clase, carne muy sana, ecológica y de muy poca grasa”.

Ambas están en conversaciones con grandes superficies para poner el producto muy cerca del consumidor: “La hamburguesa se elabora con las mejores y más nobles piezas de la carne del toro y la manufactura una firma de Arcos de la Frontera. Los embutidos de vacuno se elaboran en Jabugo, en Huelva, y tienen mucha suavidad”. Un estricto control de la dehesa al matadero, los centros de producción, la distribución y la obtención de la certificación de Fedelidia, para utilizar el logotipo de “Raza autóctona”, un verdadero timbre de calidad de la carne de toro de lidia.

La aceptación es creciente, no solamente en establecimientos y bares de Jerez como Las Banderillas, Larga 26, The Brother o supermercados de Romeral o Rodalcash, este producto se puede consumir en el famoso Café Gijón de Madrid: “La verdad es que está teniendo una gran aceptación en Madrid y aquí y estamos muy contentas de como se están abriendo camino estos productos. Le hemos puesto mucha ilusión, mucho trabajo y superar muchos trámites y papeleo, y hemos ido las dos a pecho descubierto: sin subvenciones ni nada por el estilo, pero haciendo las cosas lo mejor posible y muy despacio” explica Sandra.

Hay dos lemas para los productos de estas dos enamoradas del toro bravo: “Carne de vacuno bravo criado en libertad” y “De la dehesa a la mesa”, sin duda un producto gourmet, “pero muy asequible para el consumidor”.

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