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Cádiz

Aquel verano de 1994

  • Un Mundial marcado a sangre y por la caída de Diego Armando Maradona

Maradona, acompañado por una enfermera para el control antidoping tras el partido contra Nigeria. Maradona, acompañado por una enfermera para el control antidoping tras el partido contra Nigeria.

Maradona, acompañado por una enfermera para el control antidoping tras el partido contra Nigeria. / efe

Sí, aquel verano de 1994 volvió a quedar marcado por el Mundial de Fútbol, y marcado con sangre. Y no es una metáfora. Para España siempre será la nariz sangrante de Luis Enrique tras un codazo del italiano Tassotti, que el árbitro no pitó como el penalti que hubiera salvado al equipo nacional de su acostumbrada eliminación en cuartos. No, aquella acción en el minuto 93 del partido no fue castigada, y la selección italiana nos eliminó por dos goles a uno. Pero no fue esa la única sangre que corrió.

En una acción sin precedentes, el jugador colombiano Andrés Escobar fue asesinado a tiros en Medellín tras caer su selección eliminada por culpa de un gol que desafortunado futbolista metió en propia puerta ante Estados Unidos. Para colmo, el jugador estrella de Argentina, el singular Maradona, fue expulsado de la competición al dar positivo por efedrina en un análisis antidopaje tras el partido contra Nigeria. Todo, para que al final Brasil repitiera por cuarta vez como campeona al vencer por penaltis, precisamente a Italia tras una aburrida final. Poco fútbol para recordar, demasiada sangre.

El país vivió una de las olas de calor más intensas que se recuerdan ese verano, y Murcia llegó a alcanzar los 47 grados a la sombra. Un infierno que quizá aprovechara Georgie Dann para su tradicional éxito estival, La barbacoa, que tuvo que compartir pistas con Baby I love your way, la versión reggae que hizo Big Mountain del éxito setentero de Peter Frampton. Y Alex de la Nuez casi llegó a ganar más con la versión que se hizo para un anuncio de Kas de su canción Dame más que con el tema original.

En las televisiones de este país, reinaba entonces Isabel Gemio, que había prolongado su Lo que necesitas es amor con Historias de amor. Y cómo no recordar que fue el año en que se estrenó Bricomanía, que consiguió darle glamour urbano a las mucho más malsonantes chapuzas.

El país andaba a medias entre la chanza y la indignación por la búsqueda de Luis Roldán, el director general de la Guardia Civil que se había fugado en el mes de abril anterior. Ese verano se destapó que había logrado evadir a Suiza 2.000 millones de pesetas. El gobierno socialista de Felipe González andaba sobreviviendo aunque tambaleándose, mucho más después de que ese 13 de junio el Partido Popular del ascendente Aznar hubiera protagonizado un espectacular vuelco electoral al vencer con contundencia en las elecciones europeas. Pero González aún aguantaría dos años más.

Entre los fallecimientos del verano, uno que tocaba en lo más hondo al cine español: el de Alberto Closas, el padre de La gran familia, el intérprete de Muerte de un ciclista.

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