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Aprendices del séptimo arte

  • El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo acoge el taller para menores Un Verano de Cine

"Toma 3. Escena primera", anuncia una niña de sólo 9 años a sus compañeros de set. Sujeta la claqueta con decisión y la lección aprendida. Es el primer día de rodaje, el segundo en la improvisada escuela de verano que los responsables de Lisabesur Arquitectos han montado en la sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en el Monasterio de Santa María de las Cuevas. El taller Un Verano de Cine se realiza por segunda semana consecutiva en la sede cartujana.

La iniciativa nace de que "te gusten los niños y te guste el cine", cuenta Juan Sebastián Bollaín, el arquitecto y cineasta que organiza el taller junto al citado estudio de arquitectura. Es el segundo año que el proyecto se desarrolla, esta vez en las instalaciones del Monasterio de la Cartuja. La intención es acercar el cine a los más pequeños en períodos vacacionales, como explica Isabel Rus, responsable de Producción Ejecutiva de esta escuela de verano.

El grupo de docentes lo conforman profesionales del sector. Bollaín y Rus están acompañados por el cámara y técnico de cine Alfredo Penella, la jefa de producción Alma González y el director de teatro Andrés Blanco. El conjunto al completo acompaña a los menores en cada sesión, que se realizan de 10:00 a 14:00 de lunes a viernes.

"Hoy parece que haya pasado mucho tiempo", señala el director de teatro Andrés Blanco sobre el segundo día de taller, que añade: "Ya están más sueltos y listos para rodar". La primera jornada se destina a sesiones teóricas sobre historia del cine y funciones técnicas. Los chicos, de entre 8 y 16 años, adquieren conocimientos y nociones básicas sobre el nacimiento del séptimo arte, los géneros cinematográficos y los elementos que intervienen en la grabación de una cinta. Para que la clase sea divertida y amena, los profesionales proyectan secuencias de películas y realizan ejercicios prácticas con los niños. El primer día, además, se dedica a decidir la temática sobre la que versarán las piezas que se realizarán durante la semana.

Ya en el segundo día, el martes, todo se prepara para rodar. Se monta el set con ayuda de los pequeños mientras se les explica sobre el terreno cómo utilizar la luz y donde colocar los elementos del set en función de la cámara principal, entre otras peculiaridades. "Silencio. Motor. Granando. Claqueta. Acción", se escucha para dar paso a la primera escena. Actores en sus puestos, cámara al hombro y pértiga en mano, todos participan en primera persona en el rodaje. Todos tienen un papel de responsabilidad que desempeñar con medios profesionales prestados por la organización para el desarrollo del taller.

Además, para que todos los pupilos, a pesar de sus preferencias, puedan experimentar diversos puestos en un rodaje se graban entre dos y tres historias durante la semana. "Van rotando, aunque hay algunos que tienen muy claro que prefieren ser actores o directores", apunta Andrés Blanco. Isabel Rus, por su parte, ha observado que los niños que participan en el curso tienen mucha inquietud por conocer más sobre un posible futuro profesional que les apasiona. Algunos han escrito ya bocetos de guión y story boards, han participado en casting o simplemente tienen mucho interés en el mundo del espectáculo. Catalina, de 13 años, cuenta entusiasmada que su madre la apuntó porque conoce su pasión por el cine: "Quería saber qué había detrás de todas esas historias que tanto me gustan, quería saber cómo se hacían. He descubierto que es un mundo muy complejo, en el que hay muchas personas trabajando. Es increíble. Hacer cine es como hacer magia".

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