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Cambiar electricidad por rayos de sol

Andalucía cuenta con más de 3.000 horas de luz al día, ¿se imaginan aprovechar este potencial energético para preparar la comida y sin electricidad? No hace falta imaginárselo. Los hornos solares son ya una realidad y su venta se ha disparado en el sector ecológico gracias a empresas como Ecovidasolar.

Para la gran mayoría, los hornos solares son todavía un producto desconocido. Fabricados en la Unión Europea con materiales reciclados, su coste oscila entre los 72 y los 289 euros, una cifra que se amortiza con el ahorro mensual que conlleva su uso. Ecovidasolar estima que un ciudadano podría evitar un gasto entre 20 y 30 euros cada mes con un horno de estas características.

Su funcionamiento es sencillo. Estos artilugios se encargan de transformar la luz del sol en energía térmica, que captan y almacenan en su interior para generar un efecto invernadero que es, a su vez, el causante de la cocción de los alimentos. Se ponen en marcha con 15 grados de temperatura ambiente y alcanzan los 200 grados. Un método útil, sobre todo, entre febrero y octubre que, según los expertos, conserva mejor los nutrientes y potencia el sabor de las comidas.

Los andaluces Federico Olarte y Sara Espinosa son los creadores de este negocio pionero en el sector que se asienta en Dos Hermanas (Sevilla). De forma casual y sin pensarlo, la pareja se vio sumergida en un proyecto que les ha llevado a dar un giro a sus vidas. De montar una asesoría para ayudar a desarrollar negocios on line, pasaron, hace dos años, a crear el suyo propio con un sólo producto: un horno solar.

Hoy Ecovidasolar cuenta con unas 2.000 referencias de productos ecológicos y se ha convertido en distribuidor oficial de hornos y cocinas solares en España. En la tienda on line se pueden adquirir todo tipo de artículos para llevar una vida más sana, económica y sostenible con el medio ambiente: desde panificadoras o extractoras de zumo; hasta semillas ecológicas, filtros y destiladoras de agua, utensilios de cocina o barbacoas solares.

Sus rutinas han cambiado por completo. Nuevos hábitos que pasan por ir al trabajo en bicicleta eléctrica, reciclar sus aguas grises o mantener un huerto biodinámico con el que intercambian verduras con sus vecinos. La clave del éxito está en que ambos consumen lo que venden. "A día de hoy nos sigue sorprendiendo", comentan sobre el hecho de cocinar gracias a la energía del sol. "Hemos notado un cambio de mentalidad. Cada vez se nota una mayor sensibilidad por la cocina alternativa", aseguran.

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