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Juego y aprendizaje, el perfecto matrimonio

  • Artículos enmarcados en el método Montessori se presentan como juguetes alternativos y didácticos

Jugar. Los niños sólo quieren jugar. Los adultos son los que deben preocuparse de que lo hagan con responsabilidad, de forma educativa y que a través del juego no se fomenten conductas negativas. Por eso, muchos padres buscan juguetes alternativos con los que fomentar en sus hijos algunas de las capacidades que los juegos actuales no promueven. El método Montessori, que se basa en la creencia de que cada niño puede aprender de forma espontánea todas la habilidades que requiere para su vida adulta, da lugar a que se desarrollen este tipo de juguetes alternativos. Para diferentes edades -fundamentalmente para los más pequeños- y en base a las capacidades de cada niño, los artículos Montessori se plantean como juguetes educativos que despiertan la curiosidad y ganas de descubrir el mundo de los niños.

Los más pequeños, aunque todavía no demanden sus propios juguetes, tiene la necesidad de jugar, actividad que en ellos tiene un papel muy impornate. El juego les permite tener contacto con el mundo y llevar a cabo sus primeros aprendizajes. Juguetes con formas y colores llamativos son las opciones de Montessori. Como un rodari de encajar formas, que además sirve como primer encaje. Cada lado presenta una tapa con tres formas para encajar, de este modo que se estimula la motricidad de los bebés al tiempo que aprenden los colores y las formas más básicas. Elaborado con madera reciclada, los pequeños también pueden desarrollar su motricidad, aprender colores, tamaños y formas con un clasificador formas geométricas. Relegado a un segundo plano, el casi extinguido ábaco de madera es otra opción para los pequeños. Un juego de siempre, en madera, para crecer jugando y aprender conceptos matemáticos.

Para continuar fomentando su aprendizaje , otra de las propuestas de material Montessori son las regletas de colores. Se trata de un sistema manipulativo de aprendizaje de las matemáticas en el que cada color y longitud se asocia a un número diferente. De esta forma, los más pequeños aprenden de forma intuitiva cómo se forman los números, el sistema decimal e incluso hacer sus primeras operaciones sencillas.

Con idea de fomentar la imaginación y la creatividad, a la vez que aprenden formas geométricas, un juego de geoformas con pizarra imantada es otra de las opciones Montessori. A través de 42 piezas de colores los pequeños juegan a realizar figuras mientras desarrollan la orientación espacial y el pensamiento lógico-matemático. Uno de los regalos estrella suele ser el clásico maletín de herramientas. En madera y de colores este maletín dispone de 17 piezas con las que convertirse en un manitas. Otro juego de construcción y que además reúne a toda la familia es el superdominó. Con 100 piezas de madera se construye un laberinto con puentes, raíles y campanas. Al elaborarlo, los niños aprenden a coordinar sus movimientos, orientarse en el espacio y desarrollar estrategias.

En definitiva, los juguetes que se amparan bajo esta metodología reúnen el aspecto lúdico y el formativo, además de plantearse como una alternativa artesanal a los juguetes producidos en cadena.

Los juguetes de este método están elaborados en madera

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