Vivir

Puertas abiertas a la convivencia

  • El centro de adultos del Polígono Sur recibe el I Premio Nacional de Educación Miguel Hernández

Con el propósito de paliar el analfabetismo entre la población adulta de los barrios más humildes de Sevilla, hace 30 años un grupo de profesores pusieron en marcha, con ayuda municipal y la de asociaciones vecinales, un centro educativo con área de influencia en los seis barrios del Polígono Sur. Aquí, no sólo se imparten lecciones académicas, también es un lugar de encuentro donde diferentes culturas aprenden a convivir, así lo explica la directora del centro desde hace ocho años, Ana García Reina.

Con nueva sede en la calle Bendición y Esperanza, el Centro de Educación Permanente de Adultos Polígono Sur abrió ayer sus puertas en una jornada especial que contó con la colaboración altruista del actor Elías Pelayo y las artistas Laura de los Ángeles e Inma La Carbonera. El programa también incluyó conferencias sobre el poeta Miguel Hernández y la actuación del grupo musical Telita Güena, así como una comida popular.

Además de dar a conocer la labor que aquí se realiza, los profesores también quisieron celebrar con los vecinos el I Premio Nacional de Educación Miguel Hernández 2013, que concede la Subdirección General de Aprendizaje a lo Largo de la Vida del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. "Se trata de un premio a nivel nacional dirigido no sólo a centros de enseñanza para adultos, sino a cualquier organismo que desarrolle programas de formación, incluidos ayuntamientos o asociaciones, por ejemplo", señala el profesor Emilio Arévalo. "Lo que significa que hay mucha competencia y estamos muy contentos de que este año el premio haya recaído en el Polígono Sur".

Tal como aclara Ana García, el centro ha sido premiado por un programa en red dirigido a personas en riesgo de exclusión social que nació hace seis años. "Se trata de un trabajo en comunidad y en continuo contacto con los institutos, el centro penitenciario, asociaciones vecinales y otras entidades que ofrecen servicios sociales".

Entre las líneas de actuación destaca un café literario que se desarrolla en el Aula Martínez Montañés y un programa de envejecimiento activo, cuyo miembro de mayor edad tiene 90 años. "Cuando empezaron, los alumnos, la mayoría mujeres, no sabían leer ni escribir. Hoy pueden decir que han leído a autores de la talla de Kafka. Algunas han escrito libros sobre sus vidas y acuden al Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla", apunta Ana García. De este mismo programa surgió hace seis años, con la colaboración de dos estudiantes de la Residencia Universitaria Flora Tristán, el grupo de teatro No Nos Duele Ná, con miembros de los 66 a los 90 años, y que ayer, durante la jornada de puertas abiertas, estrenó la obra El rayo que no cesa.

Los profesores de este centro también trabajan con inmigrantes, que reciben aquí clases de español, "ya que el desconocimiento del idioma es el principal problema para su integración" . Según la directora, uno de los objetivos es que los diferentes colectivos que aquí conviven conozcan las costumbres culturales de sus vecinos. Así, en un intento por promover la interculturalidad, se realizan actividades como jornadas gastronómicas.

En el Polígono Sur, según Ana García, son muchos los jóvenes que abandonan el colegio sin terminar sus estudios de secundaria. Junto con educadores sociales y antiguos alumnos del centro de formación para adultos, se promueve la reintegración de estos jóvenes al sistema educativo. "Salimos a la calle a buscarlos y hablamos con ellos personalmente", apunta García. "Les ofrecemos la oportunidad de participar en la Escuela de Talleres de Empleo del Ayuntamiento de Sevilla y de sacarse el Graduado de Educación Secundaria. Asimismo, les preparamos para la prueba de acceso a los ciclos formativos de grado superior; y ya nos están demandando clases de preparación para la prueba de acceso a la universidad".

La educación medioambiental también forma parte del programa en red por el cual ha sido premiado este centro. Un total de 45 familias del Polígono Sur trabajan en equipo los 250 metros cuadrados de huerto ecológico, divididos en 12 parcelas. Además de desarrollar habilidades sociales y adquirir conocimientos agrícolas, estas familias se llevan cada semana a sus casas cestas llenas de frutas y verduras. Profesores y alumnos, recogen hoy los frutos sembrados estos años.

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