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'Tempus se queda en casa', un cuento para trabajar las emociones con los niños a raíz del confinamiento

Portada del cuento 'Tempus se queda en casa'.

Portada del cuento 'Tempus se queda en casa'. / M. G.

Los cuentos tienen la capacidad de ayudar a comprender situaciones complejas. Para aprovecharla, el Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT) San Juan de Dios de Sevilla ha creado uno, Tempus se queda en casa, con el que"tratar de coser esa ruptura que se había producido en las rutinas de las familias, para darle un sentido constructivo, una continuidad a las vidas de los niños y a las de todos", según la psicóloga Lucía Ponce.

El cuento está pensado para abordar la situación de confinamiento. Desde el CAIT se quería poner el foco en qué cosas pueden hacer, experimentar, descubrir, sentir y compartir las familias dentro de casa. Por ello, la psicóloga responsable de este cuento, junto con la coordinadora del CAIT, Rocío Carrasco, pensaron en Tempus, "un personaje que representa el manejo del tiempo y mediante el que nos preguntamos a qué dedicamos nuestro tiempo y cómo organizamos el tiempo de nuestros niños", añade Lucía Ponce.

Los profesionales del CAIT San Juan de Dios explican que no se trata de tenerlos ocupados durante todo el día -pues al continuar sus obligaciones escolares ya están suficientemente ocupados-, sino de crear espacios motivantes, ofrecerle experiencias nuevas, permitir la creatividad, hacer actividades conjuntas, poner atención a los detalles que ofrecen los sentidos y poner acento también, en la recuperación de la naturaleza como elemento clave para el bienestar de todos en el futuro.

Tempus comienza siendo un personaje gris en el cuento. La psicóloga del centro de San Juan de Dios explica que "el gris se presenta como el color de la incertidumbre, porque posiblemente esa es la sensación generalizada que tenemos con este virus". Sin embargo, a medida que transcurre el relato, construido en primera persona por un niño, se presentan oportunidades para que ese personaje pueda ser coloreado gracias a las iniciativas que pueden plantearse para aprovechar estos días en casa, en compañía de todos los miembros de la familia.

Cómo incidirá este período en los niños

Los profesionales del CAIT de la Orden Hospitalaria indican que las relaciones y el contacto con los demás son necesarios para pequeños y mayores. "El colegio ofrece un contexto de relación entre iguales insustituible, no sólo por el componente académico, sino por componente social, por ser lugar de encuentro donde se desarrollan las experiencias más importantes en la construcción como personas, en la puesta en marcha de los valores que nos definen como seres humamos", y añaden que "si algo han demostrado los niños es su capacidad de adaptación a cualquier tipo de situación, también las adversas".

Lucía Ponce advierte que no se conocen las repercusiones que va a tener esta ruptura del día a día en los más pequeños. La experta apunta que, afortunadamente, la tecnología permite mantener esos lazos a través de videollamadas, pero subraya que también va a depender de cómo se haya manejado la situación en casa. Sin embargo, es rotunda en su conclusión: "Confío en que, de nuevo, los niños volverán a sorprendernos".

El cuento concluye con una serie de actividades diseñadas por distintos profesionales del centro con un doble objetivo: plasmar las experiencias particulares de cada niño en su confinamiento y ofrecer recursos y alternativas que vertebren el día a día y ofrezcan variedad a través de actividades para su desarrollo emocional a través de actividades compartidas, de cuentos y relatos y del manejo de la ansiedad.

La ilustradora, una colaboradora muy especial

Azucena Cruz es una joven aljarafeña de 14 años aficionada a la ilustración. Lucía Ponce, que ya es autora de otros cuentos creados exclusivamente para atender a los pequeños del CAIT San Juan de Dios en función de la necesidad terapéutica de los niños, conocía sus trabajos con anterioridad, y de ahí parte la colaboración.

Las ilustraciones, de una alta calidad artística, han surgido de la interpretación de la dibujante una vez tuvo el relato en sus manos. Ponce indica que confió absolutamente en su capacidad para los mensajes, "por eso no quise inducir ningún tipo de escena. Preferí dejar que fluyera su percepción como adolescente desde su experiencia de confinamiento, para que el cuento quedara impregnado de esas sensaciones".

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