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Los antibióticos no son un juego de niños

  • Coordinadora del Servicio de Urgencias de Pediatría de Quirónsalud Sagrado Corazón La pediatra, unida a sus compañeros facultativos, advierte de las consecuencias negativas del mal uso de ciertos fármacos en los menores, a los que pueden dejar desprotegidos frente a futuras infecciones bacteriaras

"¿Mi niño tiene fiebre y usted no le va a poner antibióticos? Siempre es igual, dos o tres días de ibuprofeno y al final para acabar poniéndole los antibióticos". No es la primera ni será la última vez que un pediatra escuche estas frases en consulta, según explica la doctora Pilar Camacho, coordinadora del Servicio de Urgencias de Pediatría de Quirónsalud Sagrado Corazón. La pediatra advierte con respecto a esto, junto a sus compañeros facultativos, que si se usan mal los antibióticos y se administran cuando no hacen falta, los gérmenes que conviven con las personas desarrollan resistencias contra ellos y aprenden a defenderse y a sobrevivir. Por tanto, cuando ese germen aparezca y produzca una infección real, el medicamento no servirá para nada y, aunque se siguen desarrollando nuevos antibióticos, no todos se pueden usar en pediatría, según aclara Camacho. Y añade que la mayoría de las veces los cuadros febriles que presentan los niños, acompañados frecuentemente de síntomas respiratorios, como mocos y tos, o digestivos, como vómitos y diarrea, son producidos por virus, frente a los cuales los antibióticos no tienen ninguna utilidad. Así, la doctora puntualiza que esos procesos no tienen tratamiento específico, que las defensas de un niño sano y bien vacunado serán suficientes para superar la infección, junto a los cuidados generales de hidratación y administración de antitérmicos.

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