Salir al cine

Una sinfonía (sub)urbana

  • Tras su paso por el SEFF, regresa a Sevilla en un pase único (miércoles 19, 20h., cines Avenida) el documental de Víctor Moreno 'La ciudad oculta', un viaje a las entrañas de la ciudad y su universo de túneles, sombras, texturas y sonidos.  

El extraordinario documental sensorial e inmersivo de Víctor Moreno regresa a Sevilla en un pase exclusivo en los cines Avenida el miércoles 19. En Netflix, ya puede verse la quinta y decepcionante temporada de Black Mirror. En Cicus prosiguen los ciclos dedicados al flamenco y al nuevo cine brasileño y el Cineclub Cajasol dedica su programación de junio a la 'discapacidad en la pantalla'.   

Estreno especial - 'La ciudad oculta'

Un cartel nos pone sobre aviso: “Por favor, véase en condiciones de total oscuridad y con los altavoces o auriculares adecuados”. En efecto, La ciudad oculta, documental del canario Víctor Moreno (Santa Cruz de Tenerife, 1981) que pudo verse en la sección oficial del SEFF y que ha pasado ya por festivales de prestigio en México, Estados Unidos, Hong Kong o Amsterdam, arranca desde el negro más profundo y opaco, un negro abisal que deja ver poco a poco, mientras escuchamos un sonido arcano e impreciso, pequeños puntos de luz, constelaciones abstractas de una materia y un universo desconocidos.

Si en Edificio España (2013), su primer, celebrado y censurado trabajo documental, se trataba de perderse (a veces, literalmente) entre las plantas, habitaciones, pisos, sótanos, ascensores y pasillos del mítico edificio madrileño de la Plaza de España inaugurado en 1953 y ahora en pleno desmantelamiento, un edificio convertido en símbolo de la crisis y el capitalismo en tiempos de especulación inmobiliaria, en La ciudad oculta Moreno abandona conscientemente el componente social (aunque no del todo) para hacer del subsuelo madrileño una auténtica experiencia sensorial e inmersiva a través del laberinto de sombras y sonidos que nos trasladan a un incierto paisaje de resonancias fantásticas, a una suerte de decorado orgánico de cine de ciencia-ficción, a las tripas de una gran nave (uno puede imaginar el Nostromo de Alien bajo la Castellana) donde se gestan los trabajos ocultos (e ingratos) y donde se activan los motores de la vida cotidiana en la superficie, pero también lugar donde habita una fauna particular e incluso micro-especies monstruosas que remiten, como en el cine científico-microscópico de Painlevé, al territorio de las pesadillas. 

'La ciudad oculta' busca en el subsuelo urbano una auténtica experiencia sensorial e inmersiva

La ciudad oculta desciende al subsuelo, al “inconsciente de la gran urbe”, y se desplaza por sus túneles, galerías, estaciones, tuberías, vagones y raíles de metro buscando la abstracción poética como textura y forma experimental que dé cuenta de esa otra vida, esa otra materia, esos otros trazados y laberintos, ese otro flujo de trabajo o ese silencio atronador que domina el mundo de las sombras bajo el asfalto, los respiraderos y las tapas de los desagües.

La explícita conexión con la ciencia-ficción nos remite también a otros proyectos documentales recientes del cine español (Dead slow ahead, de Mauro Herce) o a películas como Le révélateur de Philippe Garrel, buscando en la mirada, atravesada siempre por un runrún industrial, el nacimiento de nuevas figuras y umbrales lumínicos para el ojo más allá de la superficie de lo real.

Uno de los retratos tenebristas de 'La ciudad oscura'. Uno de los retratos tenebristas de 'La ciudad oscura'.

Uno de los retratos tenebristas de 'La ciudad oscura'.

Pero hay también espacio para los rostros anónimos, para el retrato tenebrista (aquí, como en Edificio España o como en las películas de Pedro Costa, son los otros, los inmigrantes, los que se encargan del trabajo duro), para ratas, lechuzas, cucarachas y gatos vigilados por las cámaras de seguridad, para el agua que se filtra formando ríos o reflejos de luz capaces de sugerir constelaciones imposibles.

Pero sobre todo, La ciudad oculta es un filme eminentemente sonoro, una reescritura underground de aquellas míticas sinfonías urbanas del cine de vanguardia (Berlín, sinfonía de una ciudad, El hombre la cámara, À propos de Nice) en tiempos de nueva ingeniería, cemento, pantallas de control y fibra óptica, un filme en permanente desplazamiento, a diferentes velocidades, cuyo tempo suspendido viene marcado por el diseño sonoro de Janis Grossman y las músicas concretas de Juan Carlos Blancas, creadores de ese sugerente e hipnótico continuum que insufla materia ahí donde sólo parecen reinar la oscuridad y el vacío. 

> ‘La ciudad oculta’, de Víctor Moreno, se proyecta en los cines Avenida el miércoles 19 a las 20h.

Trailer La ciudad oculta

Quinta temporada de 'Black Mirror' en Netflix

Después de Bandersnatch, el episodio suelto que nos vendió la (falsa) interactividad narrativa como el último becerro de oro, la serie británica Black Mirror regresa a su formato habitual de episodios conclusivos de una hora con tres nuevas entregas (quinta temporada) de su particular mirada apocalíptica a la deriva de la sociedad en su relación con las nuevas tecnologías. Fábulas con cada vez menos humor negro y más moralina a través de las que Charlie Brooker sigue ejercitando su personal puesta al día en las patologías derivadas del uso de las redes sociales, la realidad virtual o la inteligencia artificial en tiempos de fandom empoderado.

Striking Vipers se adentra en la tensión homoerótica entre dos amigos de la juventud que, ya en su treintena acomodada, recuperan el contacto a través de un videojuego de realidad aumentada en el que pueden dar rienda suelta a su pasión sexual reprimida. Todo tan kitsch como explícito y didáctico.

Una imagen del capítulo 'Striking vipers' de la quinta temporada de 'Black Mirror'. Una imagen del capítulo 'Striking vipers' de la quinta temporada de 'Black Mirror'.

Una imagen del capítulo 'Striking vipers' de la quinta temporada de 'Black Mirror'.

Más interesante, no tanto por su trasfondo (los males derivados de la adicción a las redes sociales) como por su dinámica de suspense clásico, Smithereens plantea un secuestro como camino hacia la confesión de una suerte de Mark Zuckerberg misticoide sobre la deriva perniciosa y alienante de su invento, causante de nuevas enfermedades del alma y accidentes de consecuencias irreparables.

La temporada se cierra con Rachel, Jack y Ashley Too, nueva fábula contemporánea, esta ya realmente infantilizada y con la presencia de Miley Cyrus en un papel autoparódico, sobre la manipulación de las masas adolescentes, la prisión del estrellato pop (sic) y la rebelión de la inteligencia artificial con la que Brooker parece querer acercarse indisimuladamente al público juvenil.

Trailer Black Mirror Temporada 5

Otras pantallas: Cicus y Cajasol

Prosiguen dos ciclos en Cicus (C/Madre de Dios): el dedicado a cine y flamenco ofrece hoy jueves (20 h., entrada libre) el documental sobre el cantaor malagueño La estrella de Emi Bonilla (2018, Jorge Agó); el dedicado al nuevo cine brasileño trae el lunes 17 (20 h.) O filme da minha vida (2017, Selton Mello).

Shirley McLaine y Audrey Hepburn en una imagen de 'La calumnia' (1961, William Wyler) Shirley McLaine y Audrey Hepburn en una imagen de 'La calumnia' (1961, William Wyler)

Shirley McLaine y Audrey Hepburn en una imagen de 'La calumnia' (1961, William Wyler)

En el Teatro Cajasol (C/Chicarreros), el Cineclub Vida arranca mañana viernes 14 (20 h.) el ciclo dedicado a ‘La diversidad en la pantalla’ con La calumnia (1961, William Wyler), con Audrey Hepburn y Shirley McLaine.