salir al cine La revolución no fue televisada

  • Se estrena en salas ‘Summer of Soul’, un extraordinario documental que recupera el mítico Festival Cultural de Harlem del verano del 69, cuya grabación íntegra estaba perdida y olvidada desde hace 50 años.

El verano de 1969 será recordado siempre por dos grandes acontecimientos: la llegada del hombre a la Luna en el Apolo 11 y la celebración del legendario Festival de Woodstock, dos caras de una misma moneda en la que la conquista tecnológica de una utopía y la eclosión generacional de la cultura rock estaban protagonizadas por una misma clase (media), una misma raza (blanca) y un mismo género (masculino).

Eclipsado por aquellos dos grandes eventos estivales, el Festival Cultural de Harlem celebraba en esas mismas fechas, a lo largo de seis jornadas entre el 29 de junio y el 24 de agosto, su tercera edición en el Mount Morris Park, justo en un momento en el que la reivindicación de los derechos civiles de la comunidad negra afroamericana y el black pride vivían una especial efervescencia entre las facciones partidarias del gesto político pacífico y aquellas otras que, tras el asesinato de Martin Luther King un año antes, reivindicaban ya abiertamente la acción violenta y el combate frontal como forma de lucha social.

La música negra ocupó entonces un papel determinante como vehículo político y nexo cultural para las demandas de igualdad y justicia social, y aquel festival estaba destinado a ser el punto de inflexión en su encuentro de tendencias, culturas, generaciones, estilos y voces dentro del colectivo a través de la reivindicación de la tradición y las nuevas corrientes, al tiempo en que se daba cabida a las raíces africanas y a la mezcla intercultural con la presencia de otras comunidades marginadas como la cubana o la portorriqueña, afincadas igualmente en un convulso barrio de Harlem convertido en paradigma de convivencia al tiempo que duramente azotado por la droga, la pobreza y la marginalidad.

Aquel festival al aire libre y a plena luz del día también conocido como el 'Woodstock negro' fue preparado y producido por el promotor y DJ Tony Lawrence como un gran evento de masas (hasta 300.000 espectadores se congregaron en el parque a lo largo de los seis conciertos) y grabado por un equipo de televisión de la WNEW-TV Metromedia Channel 5, una grabación que, de nuevo eclipsada por las oscuras manos de la censura socioeconómica, fue a parar a los sótanos de sus responsables para no ver la luz hasta hace apenas dos años, cuando los autores de este documental, con el batería, compositor y DJ Questlove al frente, recuperaron el material prodigioso del que ahora por fin hemos podido disfrutar en estupendas calidades visuales y sonoras que no escoden empero su origen electrónico y su formato original de directo televisivo.

Unas imágenes y sonidos que se abren con un casi adolescente Stevie Wonder enfebrecido al teclado o la batería y que apunta ya las maneras geniales y libres por venir en la década siguiente, y por los que desfilan los mejores artistas de la música negra de la época, de los representantes de la vieja escuela Gospel como la gran Mahalia Jackson, The Staples Sisters y The 5th Dimension, a los nuevos iconos del funk-rock como Sly and the family Stone, de los artistas de la Motown como Gladys Knight and the Pips o David Ruffin a los dos principales representantes de la fusión afro-latina Mongo Santamaría y Ray Barretto, del maestro del blues eléctrico B.B. King al exiliado sudafricano Hugh Masekela y sus ritmos ancestrales pasados por la música urbana, de R&B de Chuck Jackson al jazz de Carl Tjader, Max Roach y Abbey Lincoln, para culminar con una esplendorosa Nina Simone en la que se sintetizaban de manera perfecta numerosas tradiciones y corrientes musicales con la reivindicación política como bandera y gran discurso transversal.

Entre las vibrantes actuaciones musicales, las enardecidas alocuciones-protesta del reverendo Jesse Jackson, el saludo discreto del alcalde de Nueva York, el humor de Moms Mubley y sus marionetas y el contraplano de una audiencia intergeneracional en éxtasis colectivo, Summer of Soul, Premio del Jurado y del Público en el pasado festival de Sundance, introduce también impagable material de archivo de la época, emocionados testimonios actuales de algunos de los artistas que allí estuvieron y que no habían visto nunca las imágenes o de espectadores que vivieron aquellas jornadas como una experiencia reveladora y casi mística, protagonistas conjuntos de un encuentro que este documental resucita en todo su esplendor para devolverle su sentido original cincuenta años más tarde.

Y es que la actualidad ha vuelto a poner tristemente la atención sobre esa gran lacra social del racismo en Estados Unidos que documentales como este no hacen sino contrarrestar desde la afirmación orgullosa y combativa de la negritud, sus orígenes, su cultura y un legado que, aunque maltrecho y desvirtuado entre las garras del capitalismo corporativo, sigue siendo el arma más poderosa contra la intolerancia, el olvido y la segregación.

Trailer Summer of Soul

Laboratorio ‘Fuera de campo’

La Factoría Cultural del Polígono Sur acoge desde el próximo 19 de julio hasta el 24 de agosto un laboratorio de creación audiovisual para jóvenes que, dirigido por Álvaro Feldman y con docentes como Manuel Praena, Jorge Cisneros y Clara Sanz, busca “generar discursos propios y alternativas a las representaciones audiovisuales comunes de la ciudadanía que habita la periferia y fomentar una conciencia crítica sobre el consumo audiovisual desde la interculturalidad”.