Vivir

La huella humana

  • 'El mundo alterado' es un estudio del paisaje antrópico en la fotogragfía contemporánea realizado por la doctora en Bellas Artes María Antonia Blanco

Somos parte del entorno en el que vivimos. El ser humano modifica el espacio que habita, adecuándolo a sus necesidades aunque intente minimizar el impacto. Sus edificaciones y construcciones pasan a convertirse en parte del paisaje como un árbol o una montaña, y no sólo en los núcleos urbanos. Es la intervención de lo artificial. Elementos que, en la mayoría de los casos, irrumpen en el paisaje transformándolo. Éste es el contenido de un ensayo sobre fotografía El mundo alterado, editado por Athenaica y realizado por María Antonia Blanco, doctora en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla.

La obra está incluida en la serie de Historia del Arte de la editorial y es un recorrido por el trabajo fotográfico de Edward Burtynsky, John Pfahl, Martina Shenal, Dana Fritz, Daniel Beltrá o Stephen Galloway. Se trata de una consecuencia de los estudios de doctorada de la autora y de sus estancias de investigación en las universidades de Nebraska-Lincoln y Arizona o el Museo de Arte de Nevada.

El mundo alterado muestra el paisaje cambiado por la acción humana como una segunda naturaleza independientemente de que el entorno sea rural o urbano.

El libro de María Antonia Blanco es la continuación de una aventura de la autora con la fotografía de paisaje que comenzó cuando, al finalizar la licenciatura en Bellas Artes, realizó su tesina centrada en la fotografía de paisaje. "Mi interés por la fotografía como objeto de estudio y herramienta creativa fue creciendo desde entonces ayudado por el espíritu inquieto que siempre me ha llevado por caminos insospechados", explica María Antonia Blanco.

En este contexto surgió, como un proceso natural, la inmersión en la investigación del paisaje alterado por la mano del hombre. Pero si hay un punto en el que este interés se convirtió en decisivo fue cuando descrubrió al fotógrafo canadiense Edward Burtynsky o al artista alemán Andreas Gursky. "El trabajo de ambos fue un punto de inflexión clave para abordar mi proyecto de investigación, y las estancias que he desarrollado en Estados Unidos durante los últimos años han enriquecido enormemente mi visión sobre el paisaje alterado. La visita a centros especializados, como el Center for Creative Photography de la Universidad de Arizona o el Center for Art + Environment del Nevada Museum of Art, han sido fundamentales, pero el origen de estas influencias confluye con las líneas de investigación de la fotógrafa Dana Fritz, profesora de la Universidad de Nebraska-Lincoln", reconoce.

Blanco concibe su libro como un ensayo que revela el medio ambiente transformado a través de la mirada de fotógrafos de diversa procedencia. "Para mí ha supuesto comprender conceptos que trascienden el campo de las Bellas Artes, pues he aprendido sobre arquitectura, industria o aspectos relativos a la sostenibilidad".

El mundo alteradopuede ayudar a crear una conceptualización del paisaje y hacernos tomar conciencia sobre el medio ambiente en la actualidad. "Comprender la magnitud de proyectos, como Water de Edward Burtynsky, nos lleva a reflexionar, por ejemplo, sobre el exacerbado uso de los recursos hídricos; es una de las cuestiones del libro", explica.

De hecho, los proyectos fotográficos incluidos son de un alcance global, y son una llamada de atención que nos alarma al mismo tiempo que nos muestra la imponente belleza imperante en el medio ambiente alterado. Descubrimos pues, que la estética de la fotografía se correlaciona con una variedad diversificada de conceptualizaciones, y todo ese diálogo implícito en los distintos proyectos fotográficos que encontrarás en el libro, son una fuente de conocimiento que se puede interrelacionar con otras ciencias para crear una mayor comprensión del mundo. La creación de este ensayo ha implicado conocer de cerca la obra de muchos de los artistas incluidos en este libro, no sólo a través de colecciones especializadas, sino también de la mano de los propios fotógrafos, con quienes he podido compartir conversaciones y puntos de vista, y esto fue algo positivo y clave para ampliar las bases de mi propio conocimiento".

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