Máster en Espiritualidad Transcultural Una puerta al espíritu

  • La Universidad Loyola ofrece en su nueva sede de Dos Hermanas un variopinto Máster en Espiritualidad Transcultural

María José López-Palop junto a la Universidad Loyola. María José López-Palop junto a la Universidad Loyola.

María José López-Palop junto a la Universidad Loyola. / Juan Carlos Vázquez

“Nadie viene a este máster para ponerse en el mercado”. María José López-Palop avisa así del carácter del Máster en Espiritualidad Intercultural (MET) que empieza el próximo viernes 20 septiembre en la Universidad de Loyola. Para saber que no es un máster más basta con leer el título. O el subtítulo: La sabiduría de las religiones desde la psicología, la neurociencia y otras ciencias.

López-Palop, coordinadora del máster y apasionada en la materia, lo define así: “Estudiamos las grandes avenidas de espiritualidad que hay en el mundo”. Esos caminos corresponden al cristiano, el budismo o el sufismo. Y, en sus orígenes, se dan la mano. “Por eso es transcultural”, añade. Y transterritorial, pues se puede hacer de forma presencial en la Universidad Ramón Llull de Barcelona, en Loyola y on line.

La imagen que ilustra la portada del programa del máster es una puerta que se abre. La metáfora de la entrada a estas sabidurías que superan lo cultural es sencilla. Dentro del programa, una ristra de variopintos y prestigiosos docentes advierte del carácter religioso y científico de esta formación que dura dos años. Psiquiatras, teólogos, químicos o matemáticos conforman un plan de estudios teóricos que aborda “la experiencia del ser humano ante el infinito externo” o “técnicas de silenciamiento y meditación”.

La faceta práctica de este máster también es novedosa con respecto a otros que llevan a los alumnos a grandes empresas. En el MET hay que hacer varias semanas de “inmersión” en centros y comunidades espirituales de todo tipo. En Sevilla hay dos opciones: el monasterio de las jerónimas de Constantina y la casa de espiritualidad San Pablo de Dos Hermanas. “No sirve de nada acumular conocimiento si no lo llevas a cabo”, argumenta López-Palop. Aunque matiza sonriente que “aquí la gente viene meditada de casa”. No obstante, aunque reconozca que “la espiritualidad te lleva por delante y un camino de vida se abre ante ti”, cree que “este máster no te cambia la vida”, ya que “la vida se la cambia cada uno”. La clave, según ella, para conseguirlo: “Mirar hacia dentro, porque ahí están las respuestas”.

La singularidad de este máster se refleja en los alumnos que lo han cursado desde que arrancara en otoño de 2014 en la anterior sede de la Universidad Loyola, en Palmas Altas. “Es muy raro que venga alguien de menos de 40 años”, revela López-Palop. “Antes de esa edad no ha dado tiempo a profundizar lo suficiente para interesarte”, apostilla. El paso de esos veteranos alumnos por el MET lo califica como “un camino de sanación” y resalta lo “enganchada” que queda la gente a la temática del máster y a los grupos que se forman. Por ello, la asociación de antiguos alumnos del MET no para de crecer y de organizar eventos para seguir profundizando en las complejas y profundas materias que tratan. “La bibliografía del máster es inabarcable y no se podría leer en una vida”, advierte.

Y, por último, alerta de la falta de espiritualidad que percibe en las sociedades actualmente: “Estamos atravesando una noche oscura y no podremos construir Europa sobre una base económica, sino espiritual”. No obstante, es optimista y recuerda una cita de San Juan de la Cruz, uno de sus autores de cabecera: “El momento más oscuro de la noche es el previo a la alborada”.

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