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El saber de los pequeños eruditos

  • Más de 4.000 estudiantes participan como divulgadores en la décimotercera edición de la Feria de la Ciencia, que tiene este año como temas principales la luz, el suelo y el medio ambiente

El saber no ocupa lugar y para la ciencia no hay edad. Ni para aprender sobre ella ni para enseñarla. En el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla (Fibes), donde se celebra desde ayer y hasta mañana la decimotercera edición de la Feria de la Ciencia -organizada por la Sociedad Andaluza para la Divulgación de la Ciencia (SADC) y la Fundación Descubre-, es posible comprobarlo, por ejemplo, en el expositor 58. Allí comparten espacio alumnos de segundo de Infantil, de entre 4 y 5 años, del CEIP Maestro José Fuentes, CEIP Miguel Hernández y CEIP Altos Macarena, que realizan varias demostraciones sobre principios básicos de la física. El evento, que espera ser visitado por más de 22.000 personas -la anterior edición congregó a más de 25.000- y cuenta con la participación de más de 4.000 estudiantes y 500 docentes, conmemora en esta ocasión el Año Internacional de la Luz y el Año Internacional del Suelo, siendo éstos los temas principales de la cita, junto con el medio ambiente.

Los pupilos del expositor 58, bajo el título de Los pequesabios, destacaron por su soltura para revelar sus experimentos. Una de estas niñas se encargó de demostrar cómo se puede llenar de aire un guante de látex sin usar la boca. Tras los intentos frustrados de un participante, esta alumna de apenas un metro de alto utilizó la parte superior de una botella cortada por la mitad y, con el guante sobre la boquilla, la introdujo en agua de tal forma que el aire ascendió y llenó el guante. "La botella contenía un aire que el agua ha desplazado hacia arriba", explicó la pequeña.

Más adelante, uno se topaba con una especie de robot persecutor. "Lo hemos hecho nosotros", informó uno de los estudiantes de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Pablo de Olavide. El artefacto, una mesa con ruedas con un ordenador y un sistema de reconocimiento facial, forma parte del taller Cómo crear pequeños sistemas robóticos móviles. Los del IES Gaviota, de Adra, Almería, además de dar lecciones de reciclaje -los chicles van al contenedor de plásticos-, visibilizaron la predilección humana por la proporción áurea: las dimensiones de una tarjeta de crédito, por ejemplo, responden a este criterio.

Los alumnos de los centros educativos andaluces que participan en la Feria de la Ciencia son los protagonistas convirtiéndose en divulgadores. Los del IES Jacarandá, de Brenes, trasladaron al visitante a un mundo sin luz para valorar la importancia del sol en el desarrollo de la vida. Aunque la temática del evento gira en torno a la luz, el suelo y el medio ambiente, son muchos y muy variadas las cuestiones que tratan los expositores, entre los que también hay espacio para centros de investigación, facultades universitarias, museos e instituciones, como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), los Hospitales Universitarios Virgen Macarena y Virgen del Rocío, el Laboratorio Municipal de Sevilla o la Universidad de Sevilla y la Universidad Pablo de Olavide (UPO), entre otros. En el stand 2, el de Ifapa (Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera), las actividades van encaminadas a enseñar cómo funciona el mecanismo del control biológico de plagas, cómo actúan los microorganismos beneficiosos en las plantas o cómo se puede identificar un hongo por su estructura. El expositor de la Casa de la Ciencia fue uno de los más visitados, pues ha trasladado varios ejemplares de la muestra Arañas y escorpiones hasta Fibes.

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