El inicio del Concurso de Agrupaciones del Falla, marcado por la inquietud

  • La novedad del sistema de entradas personalizadas y el tiempo de montaje de las agrupaciones, motivos de preocupación. Durante casi tres semanas se vivirán jornadas maratonianas, con dos cribas previas a la celebración de la gran final.

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Paco Cárdenas no las debe de tener todas consigo este año. El pasado 2007 fue el de su debut al frente de la Asociación de Autores, y tal día como hoy se declaraba hecho un manojo de nervios. Esta vez puede que no le llegue la camisa al cuerpo. Bastante antes de comenzar esta edición del Concurso de Agrupaciones han empezado los problemas, y precisamente en uno de los temas más sensibles: el de la venta de entradas. El nuevo sistema, pensado para acabar con el ominoso fenómeno de la reventa, ha conseguido de momento acabar con la paciencia de muchos gaditanos por culpa de los graves fallos informáticos que casi dan al traste con el invento.

Y hoy, llegado el gran día de estreno del nuevo formato, el presidente de los Autores tiene motivos para estar nervioso. Son muchas novedades y algunas de ellas quizá de difícil digestión, al menos en la jornada de debut. Desde hace mucho tiempo se sabía que este año el Concurso iba a ser peculiar, revolucionario en algunos aspectos. El gran número de agrupaciones inscritas había hecho en los últimos años que la duración del certamen fuera desmesurada. Este 2008, el calendario era implacable: Doña Cuaresma se impuso por la fuerza de las fechas a Don Carnal. Son sólo 20 días de concurso en los que hay que meter a las 162 agrupaciones inscritas. Los veinte días más intensos del Falla.

El maratón comienza esta noche a las ocho y media y desde entonces, sin descanso, habrá que llegar hasta el primer día de febrero. En la categoría de adultos serán once funciones de fase clasificatoria. Cada día, doce agrupaciones, menos una jornada reina en la que competirán trece. A esto le seguirá, sin solución de continuidad, una primera semifinal de cinco sesiones y sin segunda vuelta. Tras una criba importante, la segunda semifinal estará integrada ya sólo por grupos realmente aspirantes a los premios. Es decir, que habrá muchas agrupaciones que sólo tendrán que cantar dos veces para que se note que no tienen categoría para estar en la final. Algunos lo entenderán como un ahorro para los oídos.

Esta segunda semifinal durará tres días, que se prometen de una alta calidad. Lo malo vendrá para los artistas a los que toque actuar en la última de las funciones, y a los que no dará tiempo a descansar voces, ya que al día siguiente tendrán que medirlas en la gran final con sus competidores.

Otra de las grandes novedades es la limitación de tres agrupaciones como máximo por modalidad en la final. Es otro intento, uno más de intentar agilizar esa gran noche que agota a los más entusiastas y que cada año acaba por ser objeto de numerosas críticas, por su larga duración y sus excesivos parones. Todas las medidas puestas en marcha en anteriores ediciones no han logrado impedir hasta ahora que los premios se conozcan ya con las primeras claras del día.

El reglamento de este año también contempla una modificación importante aunque de entrada parezca de difícil cumplimiento. Uno de sus artículos reza que las agrupaciones no podrán utilizar más de cinco minutos en el montaje de sus forillos y atrezzos y otros cinco minutos en su desmontaje. No parece que la medida logre consolidarse como algo más que un deseo voluntarista, puesto que nadie cree que las agrupaciones logren ese récord olímpico. Otra crítica afirma que eso va a redundar en una menor brillantez y elaboración de los montajes.

Sea como sea, la suerte para Francisco Cárdenas, y el concurso está echada. Los buenos deseos se presuponen, pero la organización de un certamen que no para de crecer es cada año más difícil para el Patronato del COAC.

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