"No soy metrosexual, aunque soy bastante presumido"

  • El idolatrado comparsista dice que espera que el Gobierno dé a los damnificados por el cierre de Delphi un trabajo digno y que le encantaría perderse en la Polinesia

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Comparsista de tronío y con madera de líder, Ángel Subiela Gómez nunca ha rehuido la lucha, el trabajo, los problemas. Siempre de cara. En los últimos febreros ha tenido sinsabores, un accidente de moto que casi le deja sin cantar con 'La cuadrilla' o el cierre de Delphi. Anoche cantó con gripe y 39 de fiebre.

-Ha trabajado en la lonja, en Delphi, ¿qué hace actualmente y qué espera del futuro?

-Estoy con los cursos para los trabajadores de Delphi y para el futuro espero que la Junta y el Gobierno cumplan su promesa y nos den lo que nos ha robado, un trabajo digno.

-Una pasión.

-Mis tres niñas. Tengo dos hijas pero la tercera es mi cuñada Mari Carmen, que es como otra hija para mí.

-¿Qué queda de aquel chaval que se vistió de discípulo del diablo para cantarle a Cádiz?

-Las ganas de seguir haciendo algo diferente a los demás.

-¿Siesta de sofá o de pijama?

-De sofá, siempre de sofá.

-¿Es usted metrosexual?

-No, pero sí soy muy presumido. Es herencia de mi padre.

-Su película preferida es...

-Tengo muchas. La vida es bella, Cadena perpetua... y todas las de Almodóvar, soy un gran enamorado del cine español.

-¿Qué hace nada más levantarse?

-Mirarme al espejo.

-¿Una comida?

-El arroz, de todas las maneras. Me encanta. El marisco también me vuelve loco.

-¿Y una bebida?

-La cervecita. Fresquita es la mejor bebida que se ha inventado en la historia.

-¿Un sitio para perderse?

-Ojú, me he perdido en tantos sitios, ja, ja, ja. No en serio, me encantaría visitar la Polinesia, Bora Bora y todas esas islas. Me encantaría ir.

-¿Qué es lo que le da más miedo en este mundo?

-Me da miedo de muchas cosas. La situación del país y lo fácil que se mata, las injusticias y tanto maltrato.

-¿Cuáles son los principales problemas de Cádiz?

-El trabajo y la vivienda.

-¿Hubiera hecho usted carrera en la política?

-Seguramente sí.

-¿Alguna vez le ha tentado algún partido?

-Algo hubo.

-¿Y por qué no salió?

-No lo sé, seguramente porque me veían más como un carnavalero que como un político.

-Una manía incorregible.

-Mirarme al espejo antes de hacer cualquier cosa. No lo puedo remediar.

-Su mayor defecto.

-Entregarme demasiado a todo el mundo, en cuerpo y alma. Mato si hace falta por el que tengo al lado; así me llevo después los palos que me llevo.

-Y una virtud.

-No me he descubierto ninguna, la verdad.

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