La ciudad que soñó con alfombras rojas

  • El director del festival, Juan Antonio Vigar, insiste en la fórmula "más cine y más Málaga" como clave

¿Tiene el Festival de Cine Español el impacto cultural que los medios de comunicación a menudo se empeñan en querer ver? Su director, Juan Antonio Vigar, afirma que sí, por más que este año la alfombra roja discurra por la calle Alcazabilla y no por Larios, para consternación de algunos. Y para demostrarlo no dudó ayer en referirse al ciclo Málaga de Festival (MaF, un programa de actividades culturales relacionadas con el cine que en los últimos quince días ha venido calentando el ambiente previo al festival en diversas sedes) como un "un objetivo cumplido: el público ha respondido de manera espléndida con un alto nivel de participación. Cuando se pone en marcha un proyecto como el Festival de Cine no basta con hacerlo, ni siquiera con hacerlo bien: hay que conseguir que la gente lo conozca y participe, porque eso es lo que le da sentido. Con el MaF lo hemos conseguido y, desde luego, tenemos claro que repetiremos el año que viene". Con respecto a los visitantes, Vigar hizo una lectura similar. La ocupación hotelera se cifra en estos días en más del 80% y se espera que el impacto económico directo supere los 1'2 millones de euros de 2012, lo que según el director confirma que Málaga se beneficia de su festival "de muy diversas maneras. Cuando hicimos la presentación en Madrid, algunas productoras nos dijeron que para ellos el Festival de Málaga a veces es un problema porque quieren venir los repartos y equipos de sus películas al completo, y aquí no caben todos".

En cuanto a la posición del certamen respecto a la industria cinematográfica española, resulta sintomático el anuncio de la debacle de un sello tan señero como Alta Films sólo dos días antes de la inauguración. El cine español atraviesa un delicado estado de salud y esto, inevitablemente, afecta al festival, aunque tal vez no del modo que cabría esperar. Vigar recordó unas recientes declaraciones de Javier Cámara cuando señaló que el cine español "siempre ha estado en crisis y de alguna forma ya ha aprendido a estarlo. Ahora atravesamos una profunda época de cambios en cuanto a financiación, producción, exhibición, distribución y consumo. El cine ya ha hecho su necesaria reflexión sobre todo esto, pero hay motivos para ser optimistas porque, al mismo tiempo, estamos viviendo un momento de creatividad artística extraordinario". En este contexto, según Vigar, "la labor de los festivales debería ser más apreciada, porque su tarea resulta cada vez más imprescindible a la hora de llevar las películas al público, además de servir de espacio de encuentro, diálogo y negocios".

En su empeño en la fórmula "más cine y más Málaga", Vigar ha asentado un modelo que amplía de manera notable la oferta de cara al público. Sobre la posibilidad de que demasiadas propuestas terminen haciéndose la competencia, se muestra tajante: "Teníamos la opción de hacer un festival más abarcable en detrimento de películas que nos parecían interesantes. La opción era clara".

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