Amar antes de morir

  • Un crimen pasional de la era georgiana sirve a John Brewer para diseccionar las fronteras morales de la sociedad inglesa

Un día de primavera de 1779 una multitud de capas, pelucas y sombreros se congregaba a las puertas de Surgeon's Hall para ver el cadaver de un clérigo que había sido ahorcado el día anterior. Hackman era un total desconocido hasta ese momento. Pero el 7 de abril de 1779, movido por un frenesí repentino, disparó a bocajarro a una dama que estaba a punto de coger su carruaje a las puertas del Covent Garden. Esta mujer resultó ser Martha Ray, famosa por sus cualidades canoras, amante mantenida por el viejo Lord Sandwich, que ocupaba entonces el cargo del Almirantazgo, responsable de la flota inglesa en la guerra con las colonias americanas.

Este trágico suceso, apenas media hora en la vida del Londres dieciochesco, da pie a John Brewer para construir un estupendo libro de historia de los sentimientos de la Inglaterra georgiana y victoriana. Una historia de historias perdidas que el autor recompone a partir del recuerdo que el crimen pasional dejó en la sociedad posterior, en parte debido a la fama literaria de su hijo, Basil Montagu, amigo de poetas pobres y políticos radicales, pero igualmente gracias a las recopilaciones de anécdotas históricas, misceláneas y la popular literatura de crímenes truculentos que tanta afición ha despertado siempre entre los londinenses. La historia del largo amor entre el noble y la cantante de ópera, interrumpida violentamente por los celos del joven sacerdote, tenía todos los ingredientes para convocar a los lectores de la novela sentimental; no menos que las oscuras motivaciones del desconcertante Hackman alimentaban la insaciable voracidad del chismorreo venenoso y la morbosidad del crimen teatral.

El principal acierto del autor consiste en subrayar con sutileza las fluctuantes fronteras morales que acompañaron el proceso de recepción lectora del suceso extraordinario a lo largo de dos siglos. Si el público victoriano juzgó la época de Los cuatro Jorges entre el desprecio y el escándalo por la conducta disoluta, no exenta de cinismo, de sus abuelos, la generación siguiente descubrió la fascinación por un mundo depravado y promiscuo que se había perdido para siempre con figuras como la del conde de Sandwich. La evocación del caso Hackman dio pábulo a disquisiciones sobre la moralidad de los cargos públicos, el sistema penitenciario o la psicología del asesino pasional, articulando los discursos eruditos y la opinión de la calle.

El pequeño relato de un caso verídico se convierte, así, en una lección de historia del pensamiento y del sentimiento del pueblo inglés de la mano de Brewer. Una apuesta que últimamente está dando excelentes resultados, volviendo a conectar al gran público, siempre agradecido a la autenticidad del testimonio original, con el análisis de la mejor historia académica.

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