'De Cádiz a Jerez, por la Isla'

  • 'Momentos', el regreso de El Torta El cantaor Juan Moneo 'El Torta' pasea su reciente grabación titulada 'Momentos', editada por El Juglar, que llega tras quince años de su último disco 'Colores morenos' y el próximo viernes la presenta en JerezUn disco recoge cantes de Pericón, Chato de la Isla y Sordera de Jerez

El hecho es en sí la gran noticia: que El Torta haya logrado grabar. No lo hacía desde hace quince años y aquel Colores Morenos. Desde entonces, el cante de Juan Moneo, además de en alguna grabación de sus actuaciones, sólo se había registrado en uno que otro disco ajeno, como fue en aquel Morao y Oro de Moraíto, donde interpretaba las bulerías Música en el aire. Y el caso es que El Torta tenía ganas de grabar y así lo manifestaba hará unos cinco años, tras aquel regreso y recuperación que le devolvió como figura a la Fiesta de la Bulería de 2002. Pero no se daban las circunstancias y, aunque pretendientes no le faltaban, ha tenido el cantaor que ponerse en Madrid para lograr la tranquilidad y la confianza suficientes para dejar plasmados una docena de cantes que se han ido registrando en directo en la Sala que los edita, El Juglar, y en diferentes sesiones que van de marzo a julio de este año que concluye.

De nuevo El Torta con confianza, ¡qué alegría! Sin duda, todo un regalo para sus incondicionales que siempre ha sido tropa fiel, aunque -todo hay que decirlo- cercana por momentos a una deserción que el cantaor también ha fomentado con sus largos periodos de ausencia. Pero, para los que han escuchado a Juan en condiciones, siempre será difícil olvidar el eco de su cante y el metal privilegiado de su garganta. Unas cualidades que es una pena que se pierdan por una bohemia de la que al artista le cuesta tanto salir. El artista se ha dejado una poblada barba y entre las muchas fotos que acompañan al álbum -y que, en mayor número, se pueden disfrutar en el sitio www.eltorta.com (sí, el también tiene ya su web)- existen algunas en las que su imagen rememora a la del añorado Luis de la Pica, al que -por cierto- rinde homenaje en el disco con unos tangos y algún que otro giro adicional repartido por la grabación.

Hablando ya de este Momentos (El Juglar Recordings) hay que destacar de él que no se trata de un disco al uso, sino de una carpeta que, además del CD, incluye un cuadernillo de veinte páginas -con fotografías, créditos y un interesante texto firmado por Alfredo Grimaldos- y, sobre todo, un DVD con siete vídeos tomados de entre los doce temas que compone la grabación y que son obra, como las fotografías ya citadas, de Martín Sampedro. Están editados con gusto, arte y, además, ofrecen la posibilidad de ver al artista confiado, reecontrándose en el mismo medio en que ha realizado este trabajo. Por lo demás, en Momentos, El Torta, asistido siempre más allá de la corrección por su sobrino Juan Manuel, interpreta bulerías, tientos, los citados tangos dedicados a Luis de la Pica, soleares, seguiriyas y martinete; pero también alegrías, malagueña o tarantos, que a él siempre le ha gustado visitar otros estilos de fuera de Jerez, que mucho le ha gustado presumir de su largueza cantaora. "Aunque la gente no lo piense, soy un cantaor largo -le declara a Grimaldos-. Me hace falta un repaso, pero puedo cantar quince palos flamencos. Bueno, palos no, estilos", concluye.

Entre esta docena de cantes, El Torta se mueve entre la tradición y los estilos que llevan su sello personal, con alguna de sus conocidas letras, Música en el aire o Heroína, las bulerías en las que habla de una etapa que dice superada, pero que insiste en seguir cantando "para advertir a las criaturas". Se podría decir que, en un principio, llama la atención su voz algo desgastada, pero, según se avanza y se repite la escucha, nos vamos encontrando a ese cantaor de gran capacidad de encantamiento que dice los cantes con verdad y que sigue emocionando en la seguiriya o los martinetes, de la misma forma que sus facultades aún le capacitan para introducir melodías y dulzura entre los ajustados tercios. Su voz traslada el desgaste del paso de los años y la vida vivida, pero El Torta es quien es y que sea por muchos años.

Presentada recientemente en la Feria de Industrias Culturales, nos llega una grabación de curioso contenido. Viene editada con el aval de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, producida por el flamencólogo José Marín Carmona y se titula De Cádiz a Jerez, por la Isla (LC Producciones). En ella se encuentran doce cortes, cuatro de cada uno de los cantaores que la integran: Juan Martínez Vílchez Pericón de Cádiz; José Llerena Ramos, El Chato de la Isla y Manuel Soto Monje Sordera de Jerez. La curiosidad aludida se debe a que, cuando te enfrentas al disco, resulta sorprendente su composición: de El Chato se ofrecen cuatro saetas, de Sordera el mismo número de fandangos, y de Pericón, al menos, sí que encontramos cuatro estilos distintos.

Tras la sorpresa, uno deduce que tal composición sólo se explica de una forma: estamos ante un disco que recopila tres distintos EP (extended play), aquellos microsurcos de cuatro canciones, en los que tantísimos artistas y grupos -de Los Brincos a Camarón- dejaron registrada su música o su cante. Pero eso no deja de ser una deducción porque, puestos a aclarar dudas, uno se va al cuadernillo que acompaña a la grabación y no se encuentra ni un solo dato acerca del carácter de los cantes aquí reunidos, ni fecha de la grabación, ni nada que se le parezca, por lo que el único vínculo y razón que los reúne es nada más que el trayecto que se traza en el título que nombra al disco. Luego, El Chato le dedicará una saeta al Prendimiento de Santiago y Sordera hará fandangos del Alonso, por lo que tampoco se puede decir que se esté ofreciendo una muestra de los estilos de sus lugares. La excepción la constituye -como ya se ha apuntado- Pericón, del que se ofrecen cantiñas, soleares, seguiriyas y un garrotín sabrosón.

Estos tres cantaores, aunque con sus diferencias de edad -Pericón les sacaba un cuarto de siglo a los otros dos-, se tienden a agrupar en casi el mismo bloque generacional, pues coincidieron durante un tiempo en tablaos madrileños. Pero, con la señalada ausencia de datos, no logramos saber a que momentos de sus carreras pertenecen los cantes que nos han dejado. Se les escucha, no obstante, en plenitud de facultades. Más maduro, sabio y algo socarrón, sobrado de recursos cantaores, se imagina uno a Pericón que sabe dejar el sabor gaditano en los cuatro estilos que interpreta. Con fuerza y brillantez se escucha a El Chato, lo mismo que a Sordera, quien da muestras de su largueza cantaora sin salir del ámbito fandanguil. Al primero le acompaña Ramón de Algeciras y al último Manolo Sanlúcar, mientras que El Chato está acompañado de una Banda de cornetas y tambores de no se sabe dónde. El disco presenta un buen sonido, y se deja escuchar bien, pero a la hora de reeditar en los tiempos que corren y más con apoyo institucional, no es admisible tal ausencia de datos.

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