Duelo de máscaras

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Para su cuarto filme como realizador tras Animal factory, Trees lounge y Lonesome Jim, Steve Buscemi, rostro familiar del cine indie norteamericano de las últimas dos décadas (Mistery train, Fargo, Reservoir dogs, Vivir rodando), acude a un filme anterior del malogrado director holandés Theo van Gogh para rehacerlo en ese mismo paisaje urbano neoyorquino que protagonizara su última película estrenada entre nosotros, Delirious, de Tom Dicillo, cinta con la que esta adaptación guarda bastantes similitudes en su disección irónica del mundo de la fama y del periodismo rastrero y sensacionalista.

Buscemi asume sin coartadas de estilo la condición teatral del libreto y la cinta de Van Gogh (al que cita en varias ocasiones) para situarnos ante un intenso duelo dialéctico entre un periodista cínico de mediana edad y una joven aspirante a estrella de Hollywood que esconden mutuamente sus armas de seducción para conseguir sus respectivos propósitos.

Apenas un par de escenarios, un restaurante y un apartamento-loft, sirven a Buscemi para desplegar esta batalla de palabras y gestos, este juego del gato y el ratón que, gracias al excelente trabajo de sus dos intérpretes, Sienna Miller y el propio Buscemi, consigue dosificar el previsible suspense y el (falso) striptease emocional de unos personajes que siempre están fingiendo entre ellos y también de cara al espectador.

Sin el verbo afilado y el juego maquiavélico de La huella, Interview se sostiene al menos con cierta decencia en sus escasas pretensiones, en su mascarada de inteligencias en combate por preservar un espacio propio de intimidad en un mundo de frivolidad e hipocresía.

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