María Eloy-García despista a la metafísica en 'Cuánto dura cuánto'

  • La poeta malagueña presentó ayer su nuevo libro en el Centro Cultural de la Generación del 27

Siguiendo cierta intuición panteísta, María Eloy-García (Málaga, 1972) asegura que la poesía "está en todas partes, no sólo en los mismos sitios a donde nos han dicho siempre que hay que ir a buscarla". Esta máxima ha presidido su ya dilatada obra poética ("no entiendo por qué me siguen considerando una poeta joven, pero me gusta") y continúa en su último libro, Cuánto dura cuánto (El Gaviero), que presentó ayer en el Centro Cultural de la Generación del 27. De hecho, el título del libro "es el eslogan de un suavizante" y prolonga el territorio mítico del supermercado ya abrazado en La cajera Muriel, uno de sus más celebrados poemas. Es la misma metafísica poética de los clásicos pero trasladada a otros terrenos. Despistada, incluso.

"La sola mención de la poesía impone respeto y yo quiero acabar con eso, quiero desmitificarla", explicó ayer Eloy-García. "Como el arte, la poesía está en todas partes porque permite al poeta explicarse a sí mismo a partir de lo que le rodea, de todo lo que le rodea; por eso, la actitud vital del poeta debe ser la del voyeur, y descubrirse en donde mire". La autora, que tiene en su haber obras como Diseños experimentales y Metafísica del trapo y ha sido incluida en diversas antologías, no cree en la existencia de una actual generación poética: "lo mío es más bien la degeneración".

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