"La OCG es ahora una orquesta más fresca, relajada e intuitiva"

  • El músico dirige esta noche un programa centrado en el clasicismo que incluye una obra revisada de Mozart y piezas de Haydn, Boccherini y Pietro Nardini

Es uno de los grandes violinistas del mundo y recuerda con afecto todas las veces que ha disfrutado de Granada. Esta noche y mañana vuelve a la ciudad para ponerse al frente de la Orquesta Ciudad de Granada (OCG) con un programa del que dice que dejará encantado al público. Fabio Biondi, discípulo de Salvatore Cicero, de quien lleva uno de sus violines, actuará como violín y director a partir de las 21.00 horas en el Auditorio Manuel de Falla con un repertorio clásico que incluye La clemenza di Tito, de Mozart, la Sinfonía en Re menor, de Pietro Nardini, la sinfonía La Passione, de Joseph Haydn, el Concierto para violín número 7, de Mozart y la Sinfonía número 2, de Boccherini.

-En ocasiones anteriores ha dirigido a la OCG. ¿Cómo la encuentra ahora, mejor, peor o igual que antes?

-La encuentro de verdad mucho mejor, mucho más relajada, más intuitiva y más fresca. Ya era muy buena cuando estuve aquí hace dos o tres años. Ahora he notado una gran evolución. El trabajo de Kantorow en el sentido de refinar las cuerdas se nota muchísimo. Los arcos son muy importantes para crear la personalidad de una orquesta y en ésta se han notado los cambios.

-El programa que llevará a cabo mezcla el clasicismo de Austria con el de Italia. ¿Por qué en esa época los músicos de esos países estaban tan relacionados?

-He elegido un programa en el que en cada pieza se refleja la influencia de las diferentes escuelas musicales. No era una cuestión de nacionalismo, sino de escuelas. Y lo curioso es que, en esa época, los músicos de cada escuela miraban a los de las otras escuelas como algo muy importante. Hay un caso curioso, que es el de Boccherini, quien tenía influencias austriacas, italianas, perfume francés y, por supuesto, influencia española. Tocar a Boccherini es como hablar un idioma europeo. En Mozart, sin embargo, se nota mucho la influencia italiana, y la sinfonía de Haydn, La Passione, es una obra muy importante que muestra la personalidad profunda del compositor. A mucha gente le parece que Haydn es 'ligero' comparado con Mozart. Pero hay que ver qué personalidad tenía Haydn, qué profundidad, que dolor existencial, porque La Passione no trata sólo sobre la Pasión de Cristo, sino sobre la Pasión humana. Haydn y Boccherini son dos compositores bien conocidos pero a los que se ha escuchado muy poco. Yo siempre intento en mis programas poner una o dos obras que sean desconocidas, y he elegido a Pietro Nardini, que dejó conciertos para violín y sonatas muy importantes.

-También trae en el programa el 'Concierto para violín número 7', de Mozart, que no es muy conocido...

-Sí. De Mozart siempre se toca lo mismo, los conciertos para violín números 3, 4 y 5. Pero el Concierto para violín número 7 es muy particular. Se encontró en un manuscrito del que se pensaba que era falso y hubo muchos problemas con la detección de esta pieza. Pero ahora ya se sabe que es un concierto verdaderamente de Mozart. Yo lo que he hecho con él ha sido escribir una revisión para la parte del violín solista con objeto de acercarlo al violinismo del siglo XVIII. Así se podrá entender la obra fácilmente. La revisión de la parte del violín sale muy aproximada a lo que debió ser el original. La parte que existía hasta ahora se había reescrito con demasiado virtuosismo con detalles y formas de tocar que no se correspondían a la época de Mozart, sino de finales del siglo XIX. Mi revisión suena mucho más coherente. Creo que para el público será un descubrimiento.

-Mozart acostumbraba a escribir sus conciertos para piano de manera que pudiese improvisar. ¿Sucede lo mismo en sus conciertos para violín?

-Hay que tener en cuenta que los conciertos para violín de Mozart se escribieron en Salzburgo y para su capacidad violinística, y los de piano están escritos en Viena, con muchos más medios. Es lo que llamamos la humanización del repertorio: los compositores escribían dependiendo del número de músicos o instrumentos con los que pudieran contar. Y sí, la improvisación es imprescindible en este repertorio. Ello requiere conocer muy bien las leyes del repertorio para poder improvisar. Hay unas reglas muy precisas. Eso permitía en su época hacer variaciones cada día de un mismo concierto. Siempre había algo nuevo. En aquella época se hacía lo que hoy se hace con el jazz o el rock. El que hoy la música clásica sea tan académica, tan marmórea, es lo que hace que los jóvenes estén un poco alejados de ella.

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