Rufus Wainwright 'resucita' a Judy Garland en su nuevo álbum

  • El cantante lleva a su pop barroco más de una treintena de canciones del repertorio de la niña de 'El mago de Oz'

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Hace un año y medio el cantante y compositor norteamericano Rufus Wainwright cumplió su mayor sueño: resucitar a su adorada Judy Garland en un concierto en el Carnegie Hall de Nueva York en el que repasó las canciones que la heroína de El mago de Oz había interpretado, sobre ese mismo escenario, 45 años antes.

Aquel histórico homenaje está ahora a la venta en un doble CD de nombre Rufus does Judy at Carnegie Hall, además de un DVD con un concierto de la misma gira en el London Palladium bajo el nombre de Rufus! Rufus! Rufus! does Judy! Judy! Judy!.

Al igual que en sus anteriores álbumes, Wainwright sigue fiel a su estilo de pop barroco, que ahora utiliza para hacer versiones de un total de 36 canciones del repertorio de Judy Garland, como The trolley song, When you're smiling (The whole world smiles with you), Alone together, I can't give you anything but love y Chicago, entre otras.

Y, cómo no, no podía faltar Over the rainbow, tema central de El mago de Oz que Garland, metida en la piel de la inocente Dorothy, cantó junto a Totó mientras fantaseaba sobre la existencia de un mundo maravilloso y sin problemas más allá del arco iris.

La adoración de Wainwright por Judy Garland no sólo responde a que la diva se haya convertido, casi cuatro décadas después de su muerte, en un icono gay, si no más bien al trágico paralelismo de sus vidas, marcadas por los excesos, las drogas, las depresiones y por ser, ante todo, políticamente incorrectos en la puritana América.

Rufus Wainwright sorprendió al mundo con álbumes como Poses, Want one o Relase the stars gracias a un estilo propio en el que, sin tapujos, fusionaba el pop con la ópera en canciones con letras en las que, predominante, habla sobre la homosexualidad, el amor libre y la crítica a la política estadounidense.

Un proceso creativo que siempre culmina como el mejor de los showman: un directo en el que interpreta sus canciones con voz de barítono y ataviado con plumas, tacones y, siempre, con mucho humor.

Pero antes de todo ello, Wainwright, de 35 años, ya había vivido muchas vidas que, sin duda, ahora son más que una inspiración a la hora de componer, como la violación de la que fue víctima a los 14 años, que a punto estuvo de acabar en estrangulamiento si no hubiese sido porque al fantasioso de Wainwright se le ocurrió hacerse el epiléptico en el último momento. Sin embargo, este suceso le crearía un trauma que le ha costado superar más de diez años.

Mientras que su adorada musa Judy Garland se acostumbró al consumo de barbitúricos y anfetaminas para soportar el ritmo cruel de Hollywood, Wainwright comenzó a olvidar su terrible pasado a base de fiestas que aderezaba con unas dosis de cristal de metanfetamina, sustancia a la que ha vivido enganchado varios años y que a punto ha estado de romper su vida, y sus sueños, en pedazos.

Afortunadamente, Wainwright no acabó sus días tirado en un baño como su diva, sino que después de varias sobredosis -tras una de las cuales incluso se quedo ciego durante varias horas y que, según ha declarado, ha sido uno de los momentos que más miedo ha pasado en su vida-, en 2002 decidió rehabilitarse y, desde entonces, su modo de disfrutar la noche es sobre un escenario halagando a su público cada vez más heterogéneo.

Pero este Rufus does Judy at Carnegie Hall no es ni mucho menos la única apuesta de este año, ya que el compositor tendrá que dedicar alguna que otra noche para terminar su siguiente proyecto: escribir su primera ópera, titulada Prima donna y que le ha encargado el Teatro Metropolitan de Nueva York.

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