Los árboles cubistas de Ricardo García

  • El pintor granadino ahonda en su nueva obra en los conceptos de la geometría y el equilibrio con un principio básico, la naturaleza. Deconstruir lo construido

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Naturaleza, árboles y geometría son los principios fundamentales del último trabajo del artista granadino Ricardo García. Con un orden privilegiado de elementos, logra el equilibrio en Árboles: una colección de treinta lienzos que expone en el Centro Cultural Gran Capitán hasta el próximo 12 de febrero.

Más de un centenar de personas acudieron ayer a la inauguración de la muestra, un acto que contó con la presencia del alcalde, José Torres Hurtado, el concejal de Cultura, Juan García Montero, y el director del diario Granada Hoy Ramón Ramos, junto a decenas de artistas y personalidades del ámbito de la cultura de la ciudad, además de amigos y 'seguidores' del creador granadino.

Ricardo García, que presenta en Gran Capitán una "cuidada selección" de su obra reciente, ofreció al público que acudió a la presentación con una visita guiada para explicar la motivación y el concepto que impregna su trabajo plástico. En esta ocasión se trata de Árboles, una exposición comisariada por Bernardo Palomo, que es "fruto de una proceso digital de imágenes que el artista traslada al cuadro y desvirtualiza para obtener nuevas naturalezas".

La muestra se integra por una selección de las piezas "más significativas" y recientes del artista, en las que se ve representada la esencia y la potencia expresiva del autor. García hace un guiño al concepto del árbol desvirtuado como un aspecto expresivo. La naturaleza se convierte entonces en la base y esencia de su trabajo, ya que la utiliza como el diamante en bruto que le conduce al producto final de su obra.

El trabajo de Ricardo García supone una reinterpretación de la naturaleza, deconstruir lo construido para generar nuevas imágenes y objetos. Utilizando nuevas técnicas digitales, deconstruye fotografías, las trata informáticamente y las desnaturaliza para que le sirvan de fondo casi imperceptible. Consiste en un proceso de elaboración arduo y riguroso, en el que consigue trasladar imágenes que capta con su objetivo a un lienzo en el que sustituye los trazos y las pinceladas por elementos que redibuja en un proceso de génesis.

El artista configura en sus lienzos nuevos espacios donde genera cuadrados y cubos que dotan de tridimensionalidad a la obra. Se caracteriza por una abstracción que se escapa de la figuración y deja entrever en un juego de capas y veladuras unas tramas de pintura que llevan a una simetría desfigurada.

Los árboles constituyen en el trabajo de García el instrumento que le ha servido "como excusa" para darle un sentido geométrico a la obra. "No se trata de dibujar troncos sino de valerse de un elemento de la naturaleza, como son los árboles, para trazar líneas rectas que se cruzan y conducen a una geometría suprema que intenta acercarse al cubismo". "El árbol", explica García, "me sirve para hacer trazos anchos, tiras o bandas en el lienzo que representan la línea que recorre la superficie de la obra". El escenario natural que ha escogido como protagonista de su obra ha sido un bosque de la capital portuguesa que en esta ocasión introduce en el proceso de construcción de las creaciones de Árboles.

Otro de los elementos característicos de las pinturas de García es el pigmento que forma parte del proceso compositivo de la obra. De las tonalidades llamativas que el artista ha utilizado en trabajos anteriores ahora se puede observar un cambio en su paleta de colores. Las gamas de grises, negros, blancos y verdes toman protagonismo en sus últimas creaciones. Como apunta el comisario, "el creador presenta una serie de lienzos parcos en color que mantienen una viva intensidad en la obra". El cambio cromático, apunta el propio autor, se debe a un intento "de simplificar y limitar las posibilidades expresivas para rendir al máximo y reducir las condiciones extremas". De ahí que confiese que, "al no utilizar tantos recursos", es capaz de "decir más con menos".

El Centro Cultural Gran Capitán acoge la muestra repartida en sus dos salas de exposiciones. Según explicó Bernardo Palomo, el discurso expositivo de la obra persigue el equilibrio entre las piezas: "Los lienzos están dispuestos en las salas de manera que el espacio no se lleve el protagonismo. Asimismo, los colores han influenciado en el orden que guardan las obras". Debido a la contundencia del espacio y las dimensiones de las piezas, se han estructurado de manera que el público pueda captar la totalidad de obra sin que el espacio entorpezca en el concepto de la creación.

Treinta lienzos de distintos tamaños y sobre varios soportes componen la muestra. Algunos enmarcados y otros literalmente grapados en la pared. Media docena de las piezas alcanzan los dos metros de altura por otros dos de anchura que contrastan en la sala con obras que se remiten a la mitad de su tamaño. García acompaña las obras, que define como "creaciones abstractas con un lenguaje plástico que conduce al formalismo europeo con débitos de constructivismo", con versos y frases que les otorga personalidad. En su opinión, el carácter "visual" de los poemas es lo que "permite ilustrar la obra".

En esta ocasión ha extraído los textos del último libro de Antonio Carvajal, que además le ha dedicado un poema que se incluye en el catálogo de la exposición. Arte y poesía se dan de nuevo la mano: "Suavísimos los aires / -alma a luz más limpia-/ en verde esbelto se abren/ a flor, nido y delicia".

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