Un parque para estar en forma

  • l afición y amistad Un grupo de mayores se reúne a diario para jugar a la petanca. Además de divertirse, se mantienen en forma.

Un café, tostadas con aceite de oliva y una partida de petanca. Así es la mañana ideal para un grupo de jubilados barreños que practica esta afición en el parque La Cigüeña de la Villa. El tibio calor del invierno invita a estar al sol y charlar con los amigos. De esta manera transcurren las horas entre charlas y una sana competencia, la de ganar la partida.

Para los jóvenes, la petanca puede parecer un juego aburrido, pero la voz de la experiencia demuestra que, además de una afición, es una buena forma de mantenerse sano. Una bola de petanca pesa hasta 800 gramos, agacharse para lanzarla es una buena manera de ejercitar las articulaciones, además del movimiento circular que se hace con los brazos para lanzar la bola.

Casi sin darse cuenta, estas personas se mantienen en forma. Junto a la pista de petanca, los mayores de Los Barrios cuentan con un parque de ejercicio físico adaptado a su edad, el primero que se instaló en la localidad y que también está presente en Palmones.

Una máquina para pedalear, otra para mover los brazos y una pasarela para subir escalones ayudan a que sus cuerpos no se oxiden. El mágico aceite de oliva andaluz hace el resto.

Jugar a la petanca es una afición muy extendida en el Campo de Gibraltar. En el caso de Los Barrios, los mayores no faltan a su cita diaria salvo que llueva o haga excesivo frío. Así que las buenas temperaturas que se están registrando estos días hacen que la afición no decaiga.

El ritual suele ser el mismo a diario. En torno a las once de la mañana, los amigos quedan puntuales en el campo de juego sin necesidad de quedar a través del móvil, como hacen ahora sus nietos. Es el punto de encuentro y las ganas de pasar un buen rato lo que anima a quedar.

Entre bola y bola, la charla se sucede. Política, deportes o cualquier comentario valen mientras que las bolas chocan entre sí con su sonido metálico tan característico. Pocas discusiones se oyen a la hora de medir la distancia hasta el boliche. Si esta vez no se gana, no pasa nada. En esto sí se parecen a sus nietos, que no abandonan el interés a pesar de perder por goleada.

Tras la partida, llega la hora de pasar por el Centro de Día para jugar al mus o tomar un aperitivo. Con 40 años de vida laboral a sus espaldas, los mayores se merecen momentos como éstos.

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