No sólo bulerías se oyen en la Frontera

Son de la Frontera, los únicos invitados foráneos de Granada en este Festival de Otoño, es un grupo innovador en el flamenco sin apartarse de la más estricta tradición. Enriquecen las músicas que se hacen en sus casas, en su Morón natal, la música que llevan en su corazón, con la influencia de otras músicas y otros instrumentos, en concreto el tres cubano, que dialoga con la guitarra flamenca, dándole una nueva dimensión. El tres, para entendernos, es un instrumento cubano, hijo de la guitarra española, con tres de sus cuerdas dobles, que se toca con una púa de carey, y suena más agudo. Así, Raúl Rodríguez va alternando la guitarra con este tres cubano logrando sonidos de gran perfección y sumo gusto. El otro guitarrista del grupo es Paco de Amparo, tocaor de oficio y sobrino-nieto de Diego del Gastor, verdadero maestro de la formación y autor de la esencia de sus temas.

Es un grupo eminentemente musical, donde el cante y el baile están al servicio del sonido. Y su espectáculo Cal, homónimo de su segundo disco, por el que en 2006 ganaron el premio Flamenco Hoy por la crítica especializada al mejor álbum instrumental, representa, en palabras de Raúl, "la cal de Morón que ilumina toda Andalucía". El cante de Moi de Morón y el baile de Pepe Torres y de Manuel Flores y el compás de todos ellos, demuestra el híbrido poderío de los flamencos de occidente.

Los de la Frontera son una agrupación festera que tienen como seña de identidad la bulería que se escucha por su tierra. Pero no sólo ofrecen bulerías. La noche del jueves, en el teatro Isabel la Católica, después de la presentación por fiesta esperada, se asomaron a Cádiz, haciendo tanguillos y alegrías, sonaron aires de levante con influencias caribeñas, vinieron a Granada, interpretando Arabesco, una zambra con sus lógicos sonidos moros, una de sus piezas más aplaudidas, y se fueron a La Habana, versionando ese son cubano que dice "kikiribu mandinga" (La negra Tomasa) de quien también hizo uso Chano Lobato.

Entre medias, una extensa soleá, bailada con arte y compás, pero sin pellizcar profundo, por Pepe Torres, tuvo una acogida tan grande como inexplicable. Para finalizar se acordaron de "los viejos maestros", de Fernanda de Utrera, además de Diego, e hicieron bulerías. Y, por último, La bulería de la cal la que da nombre a toda la estructura. Son de la Frontera han estado nominados este año a los Premios Grammy latinos.

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