"Soy un adicto al trabajo"

De selectiva gira multitudinaria por todo el país -sólo tocando algunas plazas-, mañana llega el turno para que Paco León actúe ante el público de su tierra. Será el Pabellón de Deportes San Pablo de Sevilla donde, debido a la importante demanda de entradas, el actor ofrezca doblete de funciones junto a sus compañeros de reparto del bautizado como El show de los cómicos más buscados. Inmerso ya en el rodaje de los nuevos capítulos de Aída, en los que volverá a dar vida a su personaje de Luisma, Paco nos explica cómo es, profesional y personalmente, su momento actual.

-Disculpe, pero no me queda claro de qué trata su espectáculo. ¿Es una historia, varias, existe interrelación entre ustedes?

-Son monólogos pero también algo más. La gente interactúa con juegos, lo que lo vuelve más interesante. Se genera el ambiente de los conciertos. Por eso se representa en sitios muy grandes. Si no les gusta, devolvemos el coste de la entrada como alternativa a la responsabilidad y al miedo a no cumplir las expectativas.

-¿De qué trata su parte?

-De la mierda (risas). Da para mucho e incluso he tenido que apartar cosas. La idea de Santi [Millán], promotor de la historia, era que partiésemos de anécdotas personales para que la gente se identificara más aún. Cagar, todo el mundo caga, con lo que era también un poco de gamberrismo. Humor escatológico no significa que no sea humor inteligente.

-¿Prefiere actuar sobre textos de otros o de usted mismo?

-Depende. En Wanted, lo escribí yo pero Aída tiene treinta guionistas y digo gustosamente lo que ellos crean. Antes de esto ya confeccioné otros textos, dirigí... Es importante que los actores conozcan cada fase aunque, al final, zapatero a tus zapatos...

-El monólogo está un poco devaluado, ¿no?

-Sí. Estaba supervisto. Había saturación, pero hace bastante que no queda nada de esto y se ha saneado. Es más el formato y quién lo realice porque, antes, daba igual. Salió lo de Cinco mujeres.com, Cinco hombres.com, Cinco fontaneros... (risas).

-Ésta es, después de su popularización a nivel nacional, como una rentrée triunfal en su tierra...

-Estoy cagao. Me van a ver cuatro mil personas por lo menos... No tengo sensación de haberme ido y, en Canal Sur, ya había participado en muchas grabaciones. Ha sido más paulatino de lo que parece. Después llegó lo de Homo Zapping, Aída, el cine..

-¿No se cansa, ya que lo menciona, de llevar tanto tiempo dando vida a Luisma?

-Soy bastante inquieto, sí. Me aburro pronto de las cosas pero en la serie descansamos mucho. Son tres meses de trabajo y tres de vacaciones, con lo que lo puedo alternar. Aparte, el reparto y el equipo son un lujo.

-Para algunos intérpretes, personajes así pueden llegar a ser una losa de cara a un futuro. ¿No le da miedo eso?

-No. Hay quien no tiene un papel bueno en la vida. Es un arma de doble filo aunque también pensaba que, después de lo de Raquel Revuelta, no tendría más opciones.

-Si echamos la vista atrás está claro que ha ganado en popularidad, si bien también ha perdido en privacidad. ¿Ha merecido la pena?

-Sí. Gano muchísimo dinero (risas) y puedo moverme a un nivel más complicado. También sé quién me ofrece proyectos muy interesantes. Antes me podía tomar un café, pero no llegaba a fin de mes.

-¿Y aparte de lo laboral?

-No creas que hay mucho más. Soy un adicto al trabajo y lo ocupa casi todo.

-¿No hay otras cosas?

-Claro, hombre. La familia, la amistad, el amor, el sexo...

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