Mejorar el método de cata, una asignatura pendiente

  • Los industriales del sector reclaman una actualización de las garantías jurídicas

  • Constatan la elevada calidad de los aceites que se exportan

El sector industrial envasador y exportador de aceite de oliva español ha acordado dirigirse a las administraciones española y comunitaria, y al Consejo Oleícola Internacional (COI) en demanda de una mejora del método de cata de los aceites de oliva virgen pues aseguran que, como vienen denunciando desde hace tiempo, el actual sistema genera inseguridad jurídica para los comercializadores y, en definitiva, para los consumidores.

El aceite de oliva virgen y aceite de oliva virgen extra son los únicos productos agroalimentarios del mundo que legalmente requieren de una valoración organoléptica; es decir, en la que se emplean los sentidos olfativo y gustativo para distinguir una categoría comercial de otra, aceite de oliva virgen o aceite de oliva virgen extra. A su vez, estas catas son efectuadas por un panel de expertos catadores y una discrepancia entre varios paneles puede incluso conllevar penalizaciones de las autoridades comunitarias.

1Millón de toneladas han sido comercializadas en el mercado interior en las tres últimas campañasAnierac y Asoliva aportan estudios de consultoras que confirman la inseguridadLos industriales han promovido la aplicación de un sistema de autocontrol

Ante esta situación, el sector industrial envasador y exportador de aceite de oliva español, agrupados en Anierac y Asoliva, se ha reunido de manera extraordinaria para buscar una solución a la situación de la industria española del aceite de oliva.

Los industriales han constatado en el encuentro la altísima calidad de los aceites comercializados, tanto en el mercado interior como en el mercado mundial. Sin embargo, han mostrado su preocupación porque la aplicación del método de control oficial de cata, dicen, necesita una mejora sustancial de las garantías jurídicas en su aplicación, tanto para las empresas como para los consumidores.

En la reunión, que ha tenido una altísima participación de las más de 90 empresas que forman parte de ambas asociaciones, se ha puesto de manifiesto que la industria no se opone a la prueba del panel test, pero está en contra de su actual aplicación, al entender que provoca inseguridad jurídica a las empresas y a los consumidores, por lo que espera que las administraciones responsables trabajen para conseguir las acciones de mejora necesarias.

Los industriales reclaman que se trabaje activamente en mejorar el método de cata y su aplicación al objeto de ofrecer mayores garantías jurídicas a los envasadores, evitar la subjetividad actual y, en definitiva, que no se vea perjudicado el sector oleícola por falsas o dudosas acusaciones o por errores en la forma en que se aplica el método en la actualidad.

España es líder mundial en producción al aportar el 60% en la UE y el 45% de la mundial. También lo es en exportación, pues controla el 60% del comercio mundial del aceite de oliva, con más de 130 países de destino. La industria aceitera ha vivido en la última década una creciente modernización de instalaciones y procesos, lo que se ha traducido en un producto de máxima calidad. Se trata, además, de un sector muy controlado y regulado.

En las tres últimas campañas la industria española ha comercializado en el mercado interior casi un millón de toneladas, según los datos facilitados por Anierac y Asoliva.

Los industriales explican que en el control oficial realizado por las administraciones públicas sobre la comercialización, tan sólo se ha detectado un expediente por cada 100 millones de litros y en la inmensa mayoría de los casos -exactamente, el 92,37%-, los expedientes se deben a discrepancias en la aplicación del método de cata.

Para Anierac y Asoliva estos datos ponen de manifiesto que "la calidad y genuinidad de los aceites envasados en España es excepcional", pero, a su vez, les lleva a concluir que "tenemos un sistema de valoración organoléptica que, por la forma en la que es aplicado, genera una gran inseguridad jurídica".

El método de valoración organoléptica es un criterio legal excepcional en el sector de la alimentación y las bebidas, que sólo se aplica para la calificación de los aceites de oliva vírgenes.

Fuera de España, tanto en la UE como en terceros países, los datos de los industriales revelan que con una comercialización de 1.350.000 toneladas en los últimos tres años, las incidencias han sido mínimas (sólo 1 por cada 27 millones de litros) e, igualmente, que en el mercado nacionales han sido muy destacadas las discrepancias por cata.

"Se ha constatado -señalan en Anierac y Asoliva- que el sector envasador y exportador oleícola se ve afectado por reiteradas acusaciones, tanto en mercados nacionales como internacionales, como consecuencia de las discrepancias de los resultados de las catas, lo que supone graves perjuicios para la imagen de las empresas y para la reputación del sector oleícola, que afecta de manera más significativa al sector español que de manera destacada tiene el liderazgo del mercado mundial".

La industria española explica que existe una "preocupación máxima" porque en estos últimos años, "pese a que se ha puesto de manifiesto que la forma en que se aplica el método de cata genera errores y, por tanto, adolece de falta de garantías jurídicas que resultan intolerables a los envasadores y exportadores de aceites de oliva, hasta hoy no se han avanzado en soluciones y modificaciones legales que mejoren la situación".

Anierac y Asoliva han realizado gestiones y han solicitado anteriormente a la Administración que mejore la situación generada por la aplicación de este sistema de valoración del sabor y del olor tan subjetivo. Además, indican que se ha encargado a empresas consultoras de prestigio estudios desde diferentes puntos de vista (jurídico, científico y de mercado), que han confirmado que dicha "inseguridad jurídica" existe.

En su lucha para encontrar una solución al conflicto, ambas organizaciones han promovido además la organización de numerosas reuniones internacionales como las organizadas por la Comisión Europea, en Milán en octubre de 2016, y por el Consejo Oleícola Internacional (COI), con un workshop en noviembre de 2017 y un grupo de trabajo específico del panel de cata el 19 y 20 del mes de febrero de 2018.

Asimismo, Asoliva y Anierac han impulsado la aplicación de un sistema de autocontrol de los aceites de oliva vírgenes que, partiendo de las mejoras necesarias en la aplicación del método de cata, contempla la posibilidad de aumentar el nivel de exigencia de los parámetros químicos que determinan la calidad de estos aceites.

La evaluación organoléptica o del sabor se basa en un panel de catadores y está regulada por el COI. Consiste en una cata para lo que se establecen una serie de requisitos (como el número de catadores, formación o entrenamiento), encaminados a hacer que el método, en la teoría, sea lo más objetivo posible y evitar el error humano. Sin embargo, los industriales afirman que, "en la práctica, el panel test ha demostrado que tiene serios problemas por variabilidad de resultados, ya que se han encontrado numerosos casos en los que una misma muestra ofrece clasificaciones muy diferentes, según el panel de cata que lo valore".

De esta forma, un envasador etiqueta un aceite virgen según la categoría determinada por un panel de catadores (virgen o virgen extra) y en una inspección posterior que se realice o en estudios realizados por asociaciones de consumidores, otro panel de cata puede dar otro resultado diferente. La discrepancia en la valoración, según la legislación europea, es motivo de sanción.

En España las competencias en esta materia las sustentan las comunidades autónomas, responsables de la cuantía de las sanciones. Por ello, los industriales denuncian que hay un problema importante de "inseguridad jurídica" y de "subjetividad" debido a este método de clasificar los aceites de oliva.

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