MANUEL ROMERO. Presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir

"Me apena que se agite el Guadalquivir para desviar el foco de otros asuntos"

  • El máximo responsable de la CHG sale al paso de las nuevas peticiones de competencias del Gobierno andaluz.

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-Su presidencia en la CHG ha abierto una nueva etapa en este organismo marcada por el retorno de competencias en la administración del agua. ¿Cómo se ha vivido esta situación?

-Sinceramente, no fue sencillo. Nos encontramos con una situación muy compleja desde el punto de vista económico, jurídico y de personal. Ha pasado el tiempo y ahora puedo admitir tranquilamente que viví los primeros días con una gran preocupación porque no había dinero ni para pagar las nóminas de los trabajadores. Los balances que encontramos eran muy preocupantes y la reversión de los expedientes, con obras paralizadas o endeudadas, nos dejaba escaso margen de maniobra. Además, descubrimos que la Junta de Andalucía había reprogramado para otros ejes los fondos Feder que tenía asignados para infraestructuras hidráulicas. Además, nos encontrarnos totalmente desmantelado el laboratorio de análisis de aguas t las centrales hidroeléctricas averiadas, lo que también nos impedía obtener rendimientos económicos con ellas. Pero hemos abordado ya todas las actuaciones que nos encontramos paralizadas, o con fuertes deudas, y hemos reactivado el organismo con fuertes inversiones y con el ingente esfuerzo de todo el personal de la Confederación

-¿Cómo se entiende que en las últimas fechas se haya abierto de nuevo el debate y algunas voces reclamen más competencias de gestión para la Junta?

-Mire, yo tampoco me lo explico muy bien. Es un tema que está jurídicamente resuelto por unanimidad del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo y que también lo está política y técnicamente. En su momento, el anterior Ejecutivo central y el autonómico barajaron todas y cada una de las fórmulas que eran posibles y, a pesar de ello, se vuelven a poner sobre la mesa. Ya entonces no hubo ni escapatoria legal ni ninguna salida factible que interesara a la Junta de Andalucía. Me apena bastante que se quiera utilizar el Guadalquivir como comodín cada vez que se acercan unas elecciones o se avecina una tormenta mediática que afecta a la Junta de Andalucía. Creo que no es justo que se utilice permanentemente la cuestión del Guadalquivir para tratar de desviar el foco de atención de otros asuntos.

-¿Cómo se valora la puesta en marcha del Plan Hidrológico de la Demarcación del Guadalquivir?

-Hacemos un balance tremendamente positivo. En términos generales, el nuevo Plan Hidrológico ofrece un enfoque más integrador de la gestión del agua. El Plan Hidrológico establece como objetivo principal alcanzar el equilibrio de la cuenca en armonía con el medio ambiente. Una de las principales novedades que se recogen en el nuevo Plan Hidrológico es la imposición de unas eficiencias mínimas que determinan las dotaciones brutas de agua para cada uno de los usos. Con ello, los usos agrarios y de abastecimiento a las poblaciones deben utilizar el agua de forma más eficiente e incorporar mejoras para su modernización.

-Parece que, en general, hay buena sintonía con las organizaciones de regantes. ¿Comparte con ellos la inquietud sobre la subida de tarifas eléctricas?

-Efectivamente, comprendo esa inquietud y quiero que sepa que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente es plenamente consciente del problema derivado de la supresión de la tarifa especial para regantes que se estableció en el año 2008, y por ello está trabajando para paliar, en la medida de lo posible, ese problema.

-Hace poco dieron a conocer el balance hidrológico 2013-2014 ¿Cómo se puede calificar desde el punto de vista agrícola y medioambiental?

-El pasado año hidrológico fue uno de los más húmedos de los últimos 25 años en la cuenca del Guadalquivir. La precipitación media que se registra en la demarcación es de unos 580 litros por metro cuadrado a lo largo del año hidrológico, y en 2013-2014 alcanzamos los 890 litros por metro cuadrado. Por ponerle un ejemplo, las precipitaciones que se registraron en el mes de marzo de 2013 no se obtenían desde 1940. El año 2013-2014 ha sido irregular y, aunque las precipitaciones estuvieron por debajo de la media, ha llovido lo suficiente para mantener un buen estado cuantitativo del recurso.

-La sequía, de manera más o menos coyuntural, está afectando a distintas zonas de España. Acaban de autorizar desembalses para riego generoso. ¿Se puede entender que no es una amenaza inmediata en el campo andaluz?

-Yo, más que generosas, calificaría las dotaciones de normales. Es cierto que en el este de la península lo están pasando muy mal con la sequía, que ya ha generado importantes pérdidas en determinados cultivos. El año hidrológico en nuestro territorio ha dado un giro radical. Tras pasar un otoño especialmente seco en la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, llegó un invierno suficientemente húmedo que equilibró los balances de agua, y al que ha seguido una primavera con precipitaciones por debajo de la media. En definitiva, se trata de un año muy irregular, desde el punto de vista hidrológico. A pesar de ello, la cuenca se encuentra en una situación óptima en cuanto a reservas que garantiza el abastecimiento a las poblaciones para los próximos tres años y las dos próximas campañas de riego.

-Respecto al cultivo del arroz, está pendiente un plan que supondrá un gran ahorro de agua. ¿Ve viable que se llegue a aplicar este plan?

-El Plan Hidrológico prevé la modernización de casi 224.000 hectáreas de regadío y de 36.000 de arroz, lo que supondrá un ahorro de agua de 360 hectómetros cúbicos anuales y también un importante ahorro energético. El proyecto de modernización del arroz, que ya hemos redactado, es un proyecto muy ambicioso y muy costoso, por lo que estamos buscando vías de financiación para poder llevarlo a cabo.

-Y sobre el dragado, ¿qué dice ahora mismo el presidente de Confederación?

-Lo que he dicho siempre. La CHG dejó claro en las alegaciones a la Declaración de Impacto Ambiental su preocupación por el posible aumento de la salinidad como consecuencia del dragado de profundización, ya que de ello depende el arroz. Desarrollar el proyecto de modernización del arroz eliminaría directamente ese condicionante. Eso no significa que sin la ejecución de ese proyecto no pueda ejecutarse el dragado.

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