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Incapaz de emerger del cieno (87-70)

  • El Betis Energía Plus sigue sin conocer el triunfo y sumó ante el Tenerife su décima derrota

Un momento del partido entre el Betis y el Iberostar Tenerife. Un momento del partido entre el Betis y el Iberostar Tenerife.

Un momento del partido entre el Betis y el Iberostar Tenerife. / EFE

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Décima derrota del Betis Energía Plus, que sigue sin conocer el triunfo en la competición y que, ante el Tenerife, volvió a demostrar que no es fiable para competir en la máxima categoría del baloncesto. Inferior en el rebote y en todos los porcentajes de tiros, el Betis apretó por momentos en defensa, pero volvió a desconectarse para caer derrotado una vez más.

El equipo bético comenzó adoleciendo de los mismos errores que se le han visto hasta la fecha: debilidad defensiva, pérdidas de balón y fragilidad en ataque. Aun con dos bases en la cancha, el equipo bético carecía de control. Ni Draper ni McGrath daban sentido al juego. Y la mano floja de Kelly y el base con pasaporte irlandés hacían el resto.

Quintana pasaba al plan B y llenaba de suplentes la pista tinerfeña, ordenando una defensa en zona. Un triple de Allen y otro de San Miguel elevaban a 11 la desventaja verdiblanca (22-11 a falta de dos minutos para el final del primer cuarto). Mejoró el Betis con el mando de Úriz, quien anotó un meritorio triple al final del primer parcial y se erigía como director de orquesta para conducir a los suyos a un parcial de 2-10. Otra canasta fácil de Nelson al inicio del segundo cuarto ponía el marcador en un espenazador 26-21.

En ésas llego el momento Alfonso Sánchez. El jugador jiennense, desacertado en sus primeras acciones, cargó con una falta que los árbitros decretaron como antideportiva. El optimismo se volvió muy negro cuando los béticos se vieron de nuevo con nueve puntos abajo en el marcador (35-27).

Fue ése un lunar que no mató al equipo cajista. La defensa en zona ejercía sus efectos, provocando numerosas pérdidas en el Tenerife, que contaba con Ponitka, San Miguel y Abromaitis como eventuales revitalizadores. De nuevo un tirón local al final del segundo cuarto, con un parcial de 13-3, incrementaba a 15 la ventaja isleña, la máxima de la que había dispuesto hasta ese momento (44-29).

Mientras que en el Tenerife sumaban sus santones, no acababan de llegar los milagros en la casa bética. Con Kelly a cargo de jugarse los tiros claves, que no dejaba de fallar, y sin un referente claro en sus altares, los jugadores de blanco iban perdiendo la confianza en sus posibilidades. El rebote, además, se convertía en una rémora durante todo el encuentro y concedía segundas opciones a unos locales que, más por inercia que por méritos, iban viendo incrementarse su ventaja paulatinamente.

El tercer cuarto se desarrolló con altibajos. Parecía que el Betis se metía en el partido. La desventaja verdiblanca se reducía gracias a un triple de Kelly, otro de Draper y un tercero de Alfonso Sánchez, que se desquitaba de su grave pecado en la primera mitad. Un parcial de 2-7 reanimaba a los pupilos de Quintana, pero se desencadenó la tragedia para el Betis: seguidamente se sucedieron una falta en ataque de Úriz, un fallo de tiro de Kelly liberado, dos errores de Anosike desde la personal y, para colmo, un triple de San Miguel, el enésimo, a falta de 30 segundos para el final del tercer cuarto, que condenaba a los béticos. El último cuarto debía iniciarse con 16 puntos abajo, la mayor diferencia en todo el encuentro (70-54).

El último cuarto pasó a formar parte de esas anecdótas en los que ambos equipos y los hinchas prevén ya el resultado. Era la décima derrota del Betis, que sigue sumido en el cieno de la nulidad.

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