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El éxodo exige gestas

  • El equipo bético visita el Palau Blaugrana con el objetivo de realizar la hazaña ante una versión mejorada del Barcelona

  • Unión y compromiso, claves para escapar del descenso

Los jugadores del Betis Energía Plus Golubovic, Nelson y Schilb, durante un entrenamiento en el Palacio de Deportes de San Pablo. Los jugadores del Betis Energía Plus Golubovic, Nelson y Schilb, durante un entrenamiento en el Palacio de Deportes de San Pablo.

Los jugadores del Betis Energía Plus Golubovic, Nelson y Schilb, durante un entrenamiento en el Palacio de Deportes de San Pablo. / víctor rodríguez

Llegados a este punto, la competición le exige al Betis Energía Plus un último esfuerzo para evitar por segunda temporada seguida el descenso. Quién sabe si, al igual que el pasado verano, existiría un comodín al que agarrarse en caso de una debacle final. Lo más razonable, claro, es no cederle al azar designio alguno y, por eso, centrarse en reunir los méritos que den derecho a esa anhelada salvación a falta de ocho jornadas para el final.

Naturalmente, la permanencia pasa por la única vía de sumar más victorias que Joventut, Bilbao, Zaragoza y Burgos, los rivales directos en el tramo postrero, una pelea en la que el esfuerzo se transforma en sobresfuerzo si el adversario de turno es el todopoderoso Barcelona Lassa, un equipo cuyos quebraderos de cabeza están focalizados exclusivamente en el Liga Endesa, una vez apeado del suplicio que la Euroliga le ha supuesto al equipo azulgrana durante toda la campaña.

Tratándose del rival que es, jugándose el partido en el Palau Blaugrana y siendo la circunstancia que es -el Barcelona pretende la segunda plaza para disfrutar del factor campo en la fase final-, el afán verdiblanco en busca del triunfo ha de elevarse a su enésima potencia, una tarea que además se enfrenta al peso de la historia y de los números.

El equipo entrenador por Óscar Quintana llega a una Ciudad Condal, donde sólo se ha impuesto en tres de las 32 veces en las que ambos se han enfrentado. La victoria bética más reciente fue de 2008, hace justo una década, que ya ha llovido desde entonces... Pero quien persigue alcanzar el cielo, en este caso la humilde gloria de la salvación, ha de tomarse los desafíos con la máxima ambición posible, por mucho que un sector del hincha bético mire de reojo el choque del domingo contra el Burgos, esa gran final esperada.

El actual Barcelona, tercero en la clasificación, ha dado un salto desde la llegada al banquillo de Svetislav Pesic, con quien únicamente ha caído ante el Estudiantes. El técnico serbio ha inoculado de agresividad, velocidad y tensión a sus pupilos. Lo que no ha variado en el conjunto azulgrana, igual ayer que anteayer, es su extraordinaria capacidad de anotación: sus 88,6 puntos por partido así lo demuestran. La última víctima, nada menos que el Gran Canaria en la anterior jornada, encajó 93 puntos.

De tal guisa se presenta esta tarde (20:00) el panorama para el Betis Energía Plus, cuyos componentes saben que han de apretar más de lo habitual en defensa y, sobre todo, en la pelea por los rebotes. La plantilla sevillana, si piensa en sorprender a los barcelonistas, ha de mejorar -y mucho- el discreto recuento de 20 rebotes que la condenó el pasado domingo contra el UCAM Murcia, cita en la que el equipo eludió ese elemental fase del baloncesto que consiste en defender.

Ante el equipo murcianista la escuadra cajista vio interrumpida una meritoria hilera de dos victorias seguidas que impidió a los verdiblancos materializar su particular éxodo de las plazas de descenso en las que se haya instalado desde el génesis liguero.

El éxodo bético, con la tierra prometida de la permanencia en el horizonte, precisa de unos valores que, ciertamente, la plantilla ha sabido ir armando en las últimas semanas. La unión y el compromiso son virtudes imprescindibles durante cualquier travesía, no digamos nada si ésta se desarrolla a través del desierto en que se ha convertido la ACB para el equipo sevillano en los tiempos más inmediatos.

La adversidad de la tarde de hoy en Barcelona necesita a un grupo de guías, de líderes que, además de asumir la responsabilidad encestadora, identifiquen el lucero de la mañana, cuestión harto complicada si es dable traducir tal astro matutino con un particular aporte de intensidad defensiva. No son ésos, mimbres del cesto bético, un grupo carente por genética de capacidad para contener con fuerza y pericia a sus rivales. No es casualidad que el Betis sea el equipo que más puntos recibe de los 18 que compiten en la ACB. El éxodo, sin embargo, exige una gesta.

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