Luxemburgo vive hoy la boda religiosa de su heredero

Envuelto en un ambiente de auténtico cuento de hadas, el heredero del Gran Ducado de Luxemburgo, el príncipe Guillermo de Nassau y Borbón de Parma, considerado el último soltero de las casas reales europeas, contrajo ayer matrimonio civil con la condesa belga Stéphanie de Lannoy, en la víspera del enlace religioso que se celebra hoy en la catedral de Notre-Dame.

Pese a que la pareja contó ya ayer con el calor de los luxemburgueses, que se echaron a la calle para vivir la primera boda real en el país en treinta años, la jornada de hoy se espera aún más multitudinaria y la discreta ceremonia de ayer dará paso a la fastuosidad de unas nupcias reales. Como tales, contarán con la asistencia de la flor y nata de la realeza europea; entre ellos, los Príncipes de Asturias, quienes estarán presentes tanto en la ceremonia religiosa que se celebrará en la catedral como en la recepción que los contrayentes ofrecerán en el Palacio Gran Ducal, y también en el posterior banquete, como han confirmado fuentes de la Casa del Rey.

Entre los invitados estarán también los herederos de las familias reales de Holanda, Suecia, Dinamarca, Bélgica, Mónaco, Bulgaria, Rumanía, Jordania y Japón. Destacada será, sin embargo, la ausencia de los duques de Cambridge, los príncipes Guillermo y Catalina de Inglaterra.

La ceremonia civil de ayer tuvo lugar en el Ayuntamiento de Luxemburgo, lugar hasta el que llegaron los novios acompañados de sus familias. El príncipe y la condesa de Lannoy recorrieron a pie la distancia que separa el Palacio Ducal del Ayuntamiento a pie, recibiendo las muestras de cariño de cientos de ciudadanos, y acompañados por los padres del novio, los grandes duques de Luxemburgo, el padre de Stéphanie -su madre falleció este verano-, y los hermanos de ambos.

Como casi siempre, el secreto mejor guardado era el vestido de la novia, un sencillo traje de falda y chaqueta de tweed color marfil firmado por Chanel y zapatos y bolso en plata. En recuerdo de su madre, la condesa Alix della Faille de Leverghem, Stéphanie lució además la alianza de prometida en la mano izquierda, el anillo de compromiso de su progenitora en la derecha. La gran duquesa María Teresa lució un vestido y abriguito firmado por Elie Saab, mientras que la princesa Alexandra, hermana del novio, se decantó por Dior. Guillermo optó por un traje azul, camisa blanca y corbata morada.

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