Marichalar: de duque a alegre divorciado

  • El ex marido de la infanta Elena acaba de cumplir 50 años. El aristócrata lo celebró en compañía de sus hijos y sus familiares más cercanos organizando una pequeña fiesta en su propio domicilio.

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Ha cumplido medio siglo y lo ha hecho rodeado de su familia. Jaime de Marichalar ha pasado de duque de Lugo a feliz divorciado en los últimos seis años, de esposo de la infanta Elena a dandy amante de la moda y de las citas con la alta sociedad madrileña. Marichalar celebró su 50 cumpleaños el domingo con una fiesta sin salir de casa.

El día antes de su aniversario y aprovechando la visita de sus hijos, Victoria Federica y Felipe, Jaime disfrutó de una jornada de compras junto a los pequeños. Sin embargo, el domingo el aristócrata prefirió quedarse en casa para ultimar los preparativos de la reunión familiar. Eso sí, antes de que llegaran los invitados, sus hijos fueron acompañados por un escolta hasta una pastelería cercana para sorprender a su padre con una vistosa tarta de cumpleaños. Sin duda, fue uno de los mejores obsequios que recibió. A la cita tampoco faltó la madre de Jaime, la condesa viuda de Ripalda, y varios de sus hermanos, entre ellos Amalio e Ignacio, quien llegó acompañado por su mujer y sus cuatro hijos.

Jaime Rafael Ramos María de Marichalar y Sáenz de Tejada nació en Pamplona el 7 de abril de 1963 marcado por su familia aristocrática. Para empezar, su educación fue completamente cosmopolita. Por ejemplo, tras hacer la EGB con los Jesuitas de Burgos, se fue a estudiar a Dublín. A su regreso, en Madrid, se especializó en Gestión de Empresa y Marketing, lo que le llevaría a realizar numerosas prácticas en empresas de París. Ya por entonces desarrolló una relación especial con la ciudad gala, a la que siempre vuelve y en la que vivió hasta que se casó con la infanta Elena, el 18 de marzo de 1995. De ahí que nunca falte a la Semana de la Moda de París, cita que aúna su pasión por la ropa con su gusto por el país francés.

Aunque su salto definitivo a los medios de comunicación lo dio algo después de sus estudios, cuando se convirtió en el prometido de la infanta Elena. Por aquel entonces, la boda sevillana de esa primavera de 1995, supuso un auténtico acontecimiento para un país que llevaba décadas sin celebrar una boda real. La Catedral de Sevilla se vistió de gala y hasta hubo publicaciones del cuore que regalaron souvenirs de la pareja como abanicos. También fueron la infanta Elena y él los primeros en dar nietos a los Reyes. El 17 de julio de 1998 vino al mundo Felipe Juan Froilán, y el 9 de septiembre de 2000, Victoria Federica. Ambos trajeron los primeros lloros y pañales a un palacio de la Zarzuela que empezó con ellos a llenarse de niños.

En 2001 el entonces duque de Lugo sufrió una isquemia cerebral que le dejó paralizada la parte izquierda del cuerpo. Estaba practicando deporte, aunque la rumorología general ha difundido distintas versiones sobre las circunstancias que rodearon a este incidente en el que la vida de Marichalar comenzó un giro de 180 grados. De hecho, la revista Época publicó una polémica portada sobre el tema. La publicación aseguró en 2008 que la infanta Elena había alegado en su demanda de divorcio que su ex marido "consumía cocaína de forma ocasional". También se especuló sobre la posibilidad de que estuviera con otra mujer cuando empezó a sentirse mal.

En 2007 sentó precedente la calificación de "cese temporal de la convivencia" a su separación definitiva de doña Elena. Así lo llamaron en el comunicado oficial enviado por la Casa Real. En noviembre de 2009 el ex matrimonio firmó la ratificación del convenio de un divorcio que no fue dado a conocer a la opinión pública hasta el 9 de febrero de 2010. Era el primer divorcio legal de un miembro de la Familia Real española. Marichalar perdió el título de duque de Lugo e imágenes como la retirada de su figura de la sala real del museo de cera dieron la vuelta al mundo.

Hace, por tanto, tan sólo tres años pasó de yerno real a simple aristócrata. Aguantó el chaparrón como pudo y ya sólo aparecía en la prensa como padre abnegado que comparte todo el tiempo libre que tiene con sus hijos, con los que no ha perdido en absoluto el contacto. Su estilo de vestir se volvió más moderno y sofisticado, síntoma de que se sentía más libre también. Con medio siglo a sus espaldas y en plena crisis mediática de la monarquía, Jaime de Marichalar es más dandy que nunca. Aristócrata y libre.

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