Pippa Middleton y su crisis de identidad

La sensual sonrisa de Pippa Middleton cada vez asoma menos a su rostro. La hermana de la duquesa de Cambridge está triste, y eso se nota. La presión mediática ha podido más que su habitual alegría y naturalidad. Su hermana, la princesa Catalina, vive todos los inconvenientes de ser un miembro de la familia real británica, pero también la parte buena. Ella sólo tiene lo malo. Esto es, al parecer, lo que ha confesado a su hermana. Pippa dice estar atravesando una crisis de identidad social; no sabe hacia dónde encaminar su vida ni lo que se espera de ella.

La reciente ruptura con su novio, Álex Loudon, parece haber afectado, y mucho, a la joven. La familia de él ha saltado a la palestra para hablar, no precisamente bien, de la hermana pequeña de Catalina, de la que opinan que tiene escasas posibilidades de "casarse" debido a su ajetreada vida de soltera. Por si fuera poco, sostienen que Pippa antepone los intereses de su hermana a cualquier otra persona o circunstancia. Incluso a los de ella misma. Lo cierto es que ambas son uña y carne y miran con recelo cualquier aspecto que pueda afectar a su imagen pública. Así que todo apunta a que el novio se cansó de estar en segundo lugar y se autoeliminó de escena. Lo triste es que Pippa alberga aún grandes esperanzas de volver con él, a pesar de la traición cometida por sus familiares hacia ella.

A pesar de haberse rodeado de apuestos jóvenes candidatos a ocupar el lugar que dejo vacante Álex Loudon, Pippa no ha conseguido volver a ser feliz. Los medios británicos destacaron al chico rubio y muy apuesto que la acompañó a la Copa de Maestros celebrada en Londres. También comentaron que la 'soltera de oro' y una de las revelaciones más fascinantes del año (según, por ejemplo, la influyente Bárbara Walters) podría haber vuelto con el aristócrata George Percy. Incluso se ha comentado en varias ocasiones que mantiene una amistad más que especial con el príncipe Enrique, el cuñado de su hermana. Pero, al final, nada. La joven continúa soltera, sin compromiso y con un semblante que parece dejar claro que todavía no ha superado su ruptura con su último novio.

La popularidad de Pippa se disparó enormemente el día de la boda de su hermana con el príncipe Guillermo de Inglaterra, el pasado mes de abril. En esa recordada jornada llegó, incluso, casi a eclipsar a la princesa Catalina. Desde entonces, no ha dejado de ocupar las portadas de revistas de moda de medio mundo y sus looks son analizados al detalle. Su saber estar es alabado y su físico, envidiado. Hasta tal punto que ha llegado a firmar un contrato millonario de 450.000 euros por escribir un libro sobre protocolo. Pero todos estos logros no hacen dichosa a la hermana pequeña de Catalina, quien soñaba con su príncipe azul, no con amasar una fortuna en soledad.

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