La alfombra de la música en la que (casi) todas las estrellas brillan

  • El desfile de los Grammy fue el 'mundo al revés' en lo que se refiere a Lady Gaga y Miley Cyrus, entre otras, quienes asombraron por su elegancia cuando suelen ir extravagantes

La alfombra roja de los Grammy 2018 será recordada por ser aquella en la que las celebrities que antaño hacían gala de su extravagancia se regeneraron mágicamente con estilismos elegantes. Los casos más evidentes, los de Lady Gaga y Miley Cyrus, quienes solían sorprender por sus excéntricos modelos, y la noche del domingo lo hicieron por su inaudito saber estar. También la última edición de los Grammy fue la más reivindicativa; casi todas las estrellas portaron una rosa blanca en apoyo al movimiento #MeToo, de rechazo al acoso sexual a las mujeres.

Lady Gaga llegó a la pasarela con actitud regia, enfundada en un vestido negro de Armani de cola infinita y el pelo recogido, emulando un delicado cisne y, aunque no se prodigó con los medios, sí que mostró orgullosa su rosa blanca en el pecho. Camila Cabello acudió acompañada de su madre y vistió un ceñido vestido rojo de Vivienne Westwood que le jugó alguna mala pasada por su atrevido escote. Lo combinó con un bolso en forma de bola de discoteca y un anillo blanco. Miley Cyrus dejó claro que ya no es la adolescente alocada que un día fue y exhibió sobriedad primero con un vestido de corte princesa, más clásico imposible, en color burdeos. Después lo cambió por un mucho más práctico traje pantalón negro y mucho más discreto que la excéntrica americana de Gucci que se enfundó Elton John, con el que después actuaría en la gala.

Los hermanos Nick y Jon Jonas tampoco se perdieron la cita, si bien pasearon por la alfombra roja separados, y Cindy Lauper posó con el puño en alto para reivindicar la lucha feminista.

Hailee Steinfeld fue una de las más atrevidas escogiendo un sencillo vestido blanco de palabra de honor con falda en diseño wrap de Alexandre Vauthier, que creaba con sus formas una abertura frontal con la que la cantante presumió de piernas. De piernas y de mucho más, porque las botas de corte futurista y color ultravioleta eran las auténticas estrellas de un look arriesgado pero que resultó bien.

No tan afortunada fue Heidi Klum, quien presumió de cuerpazo con un vestido hecho en su totalidad de encaje negro plagado de transparencias infinitas de Ashi Couture. No dejaba nada a la imaginación y era demasiado exagerado, por eso no gustó en absoluto. Katie Holmes, otra que optó por el negro, tampoco estuvo acertada con un diseño midi negro de Zac Posen, con escote palabra de honor y falda tulipán. No ayudaban nada las sandalias, fuera de tono dentro del estilismo escogido. Con demasiado color, Pink y su Armani Privé lleno de plumas de colores. Muy aplaudido sí que fue el vestido premamá metalizado de Chrissy Teigen, firmado por Yanina Couture.

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