Del amor y de la responsabilidad

  • Don Felipe y doña Letizia celebran su décimo aniversario de boda encarando el futuro y los problemas.

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Llovía mucho, pero ni las nubes fueron capaces de empañar uno de los días más felices de sus vidas. El 22 de mayo de hace diez años don Felipe y doña Letizia se daban el "sí quiero" en la catedral de La Almudena ante la mirada de 1.700 invitados que pusieron el toque de color a una mañana ciertamente gris (y entre las anécdotas, la soledad de Carolina de Mónaco). Cientos de miles de ciudadanos acompañaron a la pareja en copando las calles de Madrid y millones de espectadores siguieron el enlace a través de las pantallas. La periodista de TVE iniciaba ese día un compromiso con su marido y con todo el país. Su imagen, siempre en primer plano.

Los Príncipes de Asturias comenzaron un camino en común que ha estado marcado por instantes muy felices pero también por momentos duros y polémicos. Dicen que una boda en día lluvioso augura un matrimonio duradero y de momento se está cumpliendo, pese a todo tipo de especulaciones. Ha habido ocasiones en las que se ha hablado de posible crisis en la pareja, pero ellos siempre han demostrado su unión y su carácter ante las borrascas. Quienes les conocen aseguran que su secreto es hablar de todo y no discutir, esto último gracias a la paciencia de don Felipe. Tienen persnalidades muy diferentes, algo que en lugar de ser un inconveniente hace que formen un buen tándem.

Con motivo de este décimo aniversario la Casa Real ha hecho un recorrido en cifras por estos años en los que los Príncipes se han convertido en los mejores embajadores del país. Han viajado a 38 países, han asistido a 1.516 actos y han tenido 248 recepciones. La evolución de Letizia como miembro de la familia real ha sido constante. Ya ha realizado tres viajes oficiales en solitario, el primero de ellos a Berlín en 2010. La periodista ha acudido a 190 actos oficiales y se ha dado cita con más de 2.100 ciudadanos en 107 audiencias. En el 2005 dio su primer discurso oficial y en el transcurso de este tiempo ha pronunciado un total de 86. Estos números son una muestra de que diez años dan para mucho.

Si se echa la vista atrás se ve claramente cómo las circunstancias de ahora no tienen nada que ver con las de cuando se convirtieron en marido y mujer. La crisis por la que ha pasado el país, los problemas de salud del Rey y la imputación de Iñaki Urdangarín y la infanta Cristina en el caso Nóos son los mayores problemas a los que se han enfrentado y con los que se siguen encontrando hoy en día. Felipe, heredero de la Corona, con todo lo que representa, y Letizia han escuchado críticas y abucheos en algunas de sus apariciones; han tenido que separar su vida de la infanta y el Príncipe ha tenido que representar a su padre en sus momentos más delicados.

El peor momento personal que ha vivido la periodista en todo este tiempo fue el fallecimiento de su hermana pequeña, Erika Ortiz. Embarazada de su segunda hija, doña Letizia vivió la situación más dolorosa de su vida. Fueron unos días en los la princesa no encontraba consuelo y en los que en todo momento estuvo acompañada de su marido. Pero el matrimonio también ha vivido momentos de felicidad en su trabajo que siempre quedarán para el recuerdo como la asistencia cada año a los Premios Príncipe de Asturias, uno de los eventos más especiales para la pareja; la felicidad en actos relacionados con el deporte español o recepciones de otros miembros de realezas europeas, amigos personales, como Guillermo y Máxima de Holanda o Mary y Federico de Dinamarca. Pese a sus apretadas agendas también han tenido tiempo para disfrutar como pareja. Viajes no oficiales con destino desconocido, cenas en restaurantes de Madrid y Palma, cumpleaños, bodas de familiares y amigos, visitas a Asturias para pasar unos días con la familia de Letizia o noches de cine y conciertos son algunas de las cosas que suelen hacer juntos. A la Princesa también le gustan las escapadas en solitario, con amigos.

En determinados viajes han querido convertirse en una pareja más y consiguen olvidarse de su papel de futuros reyes. En este tiempo la llegada al mundo de sus dos hijas han sido la alegría más grande que han protagonizado. A finales de abril de 2005 la Casa Real anunció la noticia más esperadas desde que los príncipes se casaron: la princesa de Asturias estaba embarazada. En octubre dio a luz a su primogénita y futura heredera al trono, Leonor. Tampoco aquí se libraron de los comentarios, abriendo el debate sobre la sucesión al trono al ser una fémina la heredera. Pero no dejaron que el feliz momento se viese empañado por las especulaciones sobre el futuro. Dos años más tarde, en abril de 2007, se convirtieron en padres por segunda vez, de nuevo de una niña. Sofía, nombre en honor a la Reina, y que vino al mundo trayendo la alegría al palacio del Pardo en el momento que su madre más lo necesitaba. El parecido de Sofía con su tía Cristina es, por cierto, muy notable.

Doña Letizia ha sabido compaginar a la perfección su papel de princesa con el de madre. Es muy celosa de la intimidad de sus hijas, a las que solo deja fotografiar en ocasiones muy concretas. Las personas que están a su alrededor defienden esta actitud diciendo que lo único que quiere es que Leonor y Sofía tengan una infancia lo más normal posible.

Esta es una de las críticas de las que ha tenido que escuchar Letizia desde que se diese a conocer su relación con el Príncipe. Para ella no fue fácil dar un giro tan radical a su vida, pero siempre tuvo claro que por amor haría lo que hiciera falta. Críticas sobre su pasado, un libro demoledor escrito por su primo, el enfrentamiento de su hermana Telma Ortiz con la prensa, los comentarios relacionados con su extrema delgadez y con su fuerte carácter son algunos de las dobleces a las que ha tenido que hacer frente tras tomar la decisión de cambiar el plató por la responsabilidad de princesa. Cuenta con detractores que compensan millones de españoles que ven en ella a una buena futura reina. En todas sus apariciones da muestra de saber estar, es una de las princesas europeas que tiene la agenda más ocupada, en muchos de sus discursos defiende a los más desfavorecidos y se muestra cercana con el pueblo.

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