Cuatro caprichos para enamorarse

  • En la lista de los clásicos más cotizados ninguno baja de 4,7 millones de euros

Dicen que hay coches que con los años se convierten en joyas o en automóviles de ensueño. ¿Cuánto podría costar conseguir un clásico de película? y ¿cuánto sería usted capaz de pagar por ellos? Pues los apasionados de los coches clásicos de colección están dispuestos a pagar lo que sea por tener en su garaje el modelo deseado de los coches más exclusivos del mundo. Pero para eso, claro, hay que ser multimillonario, porque los precios son desorbitantes

Así, por ejemplo, si usted quiere comprar uno de los diez coches de colección más exclusivos del mundo tendrá que ahorrar, al menos, unos 4.700.000 euros. Esa cantidad es ,más o menos, lo que costó en 1986 un Bugatti Royale Type 41, que engrosa el décimo puesto en el top ten de los coches de esta categoría.

Pero, por supuesto, como en todo, todavía los hay más caros, y también, hay quién los paga. Eso mismo sucede con las cuatro primera posiciones de este particular top ten que está dominado por la firma italiana Ferrari. Así, el honor de ser el coche más caro de la historia le corresponde al Ferrari 250 Testarossa de 1957 por el que se pagó 9.020.000 euros, en una subasta que el pasado mes de mayo organizó RMAuctions e Sotheby's en la fábrica de la casa italiana en Maranello.

Una suma que relega a la segunda posición al que hasta hace poco lideraba esta clasificación, el Ferrari 250 GT SWB Cal Spyder, de 1961 y que perteneció al actor James Coburn. Por él se pagaron, en mayo del pasado año, casi 8 millones de euros.

Persiguiendo de cerca a las flechas rojas, se encuentra el Bugatti Royale Type, de 1931. Un clásico que, en noviembre de 1987, alcanzó aproximadamente los 7 millones de euros, y que rompe el dominio de la automoción italiana en los primeros puestos de esta lista.

Pero, en la cuarta posición regresa todo una leyenda, se trata del Ferrari 330 Testarossa I/LM, con el que los pilotos Phil Hill y Olivier Gendeben ganaron las 24 horas de Le Mans, en 1962. Por este mito se pagó, en mayo del 2007, más de 6 millones de euros. El top ten se completa con varios Mercedes, un Rolls-Royce, y por supuesto, con más Ferrari y más Bugatti, así hasta llegar a los diez.

En fin, hay quien es feliz con poco, y los hay quien lo son conduciendo éstos clásicos, o simplemente, sí es imposible ir al volante, soñando con ellos.

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