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Maciá, cerca del olvido

  • La salida de Pezzella a la Fiorentina deja como únicos rescoldos de su labor a Joaquín y un Digard sin sitio

Eduardo Maciá, durante su época como director deportivo verdiblanco. Eduardo Maciá, durante su época como director deportivo verdiblanco.

Eduardo Maciá, durante su época como director deportivo verdiblanco. / mj lópez

Tras la salida de Germán Pezzella con destino a la Fiorentina, la obra que gestó Eduardo Maciá, otrora director deportivo verdiblanco, parece prácticamente eliminada, sin rastro. En el primer plantel sólo quedan dos jugadores, aunque uno de ellos tiene asegurada su continuidad.

Joaquín, una apuesta segura, y Didier Digard, a quien se busca una salida, son los rescoldos que quedan de la faraónica apuesta realizada por el técnico valenciano, que pasará a la historia por negocios tan nefastos como la llegada de Tarek, esa promesa cuya llegada nadie entendió y que tras un tiempo en Estados Unidos, donde no triunfó, va rebotado de un equipo a otro por Egipto, o Rafael van der Vaart, por quien el Betis sigue soltando dinero para que disfrute de una estancia en Dinamarca, puesto que hace unas fechas fue relegado al filial del Midtjylland.

Fue un verano prolífico en llegadas... y lleno de decisiones extrañas. Nueve incorporaciones llegaron de la mano de Maciá dos veranos atrás. Westermann, Pezzella, Tarek, Vargas, Piccini -tras su cesión-, Digard, Petros, Van der Vaart, Joaquín y Van Wolfswinkel, además de los que el club tuvo que adquirir por contrato tras ascender de la Segunda División, como fueron Kadir y Portillo.

Aunque, sin duda, dos de las decisiones más polémicas que tomó el otrora director deportivo bético fueron la negativa a que Fabián pudiera jugar con el filial cuando era descartado con el primer equipo -por lo que se pasó muchas jornadas en blanco- o, quizás, la gota que colmó el vaso de la paciencia de los rectores verdiblancos: la contratación en invierno de Leandro Damiao. Casi un millón de euros pagó el Betis por seis meses y su bagaje se redujo a 129 minutos divididos en tres partidos y cero goles. Un buen pellizco.

Fue Germán Pezzella, quizás, el único fichaje que ligeramente demostró algo durante los dos años que el zaguero estuvo en Sevilla. Petros, otro de los futbolistas traídos por el valenciano, también se marchó este verano, aunque su gran entrega sobre el césped estaba bien reñida con su calidad con el balón. Piccini, el primero que salió este verano, prácticamente siempre estuvo discutido por su escasa regularidad. Ahora disfrutan de él en el Sporting de Portugal.

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