incidentes de la madrugada

El análisis de los móviles tumba la teoría conspiratoria en la Madrugada

  • Los dos últimos detenidos por la pelea de la calle Arfe se niegan a declarar ante la Policía.

Una ambulancia pasa por el medio de la fila de nazarenos de los Gitanos en la plaza de la Encarnación. Una ambulancia pasa por el medio de la fila de nazarenos de los Gitanos en la plaza de la Encarnación.

Una ambulancia pasa por el medio de la fila de nazarenos de los Gitanos en la plaza de la Encarnación. / Juan Carlos Vázquez

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El análisis de los teléfonos móviles de los dos últimos detenidos por los incidentes de la Madrugada avala la hipótesis en la que trabaja la Policía desde el primer momento. Ninguno de los dos jóvenes arrestados la tarde del lunes tenía en sus teléfonos mensajes que pudiesen apuntar siquiera en lo más mínimo a una supuesta organización de los incidentes. Los dos nuevos detenidos son un joven de 25 años de nacionalidad rusa, identificado mediante las iniciales A. S., y un ciudadano español de 29, cuya identidad responde a las iniciales J. A. M. D. Ambos se habrían enzarzado en una pelea en un bar de la calle Arfe, que la Policía considera el foco de las carreras y las avalanchas que se sucedieron minutos después por todo el centro de la ciudad.

Los dos jóvenes fueron arrestados la tarde del lunes por los agentes de la Brigada Provincial de Información de Sevilla, unidad de la Policía que dirige la investigación de los sucesos de la Madrugada. Ambos se acogieron a su derecho constitucional a no declarar ante la Policía, que los puso en libertad poco después, sin ni siquiera ponerlos a disposición judicial, aunque sí recordándoles su obligación de comparecer ante el juzgado de Instrucción 5, que lleva el caso, en el momento en que sean citados. A ambos se les imputan los delitos de desórdenes públicos y de lesiones graves por imprudencia, ya que se considera que la reyerta fue el origen de la ola de pánico que recorrió la ciudad, provocando una veintena de avalanchas por todo el centro, destrozando los cortejos de las seis cofradías que procesionaban y causando heridas a 17 personas, que tuvieron que ser trasladadas a distintos centros hospitalarios. Un centenar de personas tuvieron que ser atendidas por crisis nerviosas y de ansiedad.

La Policía dejó libres a los dos últimos arrestados, a los que imputa dos delitos

Los dos jóvenes carecen de antecedentes y ambos residen en Sevilla. De los testimonios recabados por la Policía se apunta a que el origen de la pelea pudo estar relacionado con algún comentario que uno de ellos hizo a la novia del otro. En la riña participaron más personas, que la Policía sigue buscando para aclarar por completo lo ocurrido durante la Madrugada. Por ello, se esperan nuevas detenciones en los próximos días. Algunos testigos aseguraron a este periódico que en la pelea lanzaron a uno de los jóvenes hacia la calle, como si de una película del Oeste se tratara. Por Arfe pasaba en ese momento la cofradía del Gran Poder. Los investigadores sostienen que esta reyerta generó una tensión que hizo a algunas personas correr por temor a que se tratara de algo más grave y no de una simple pelea. Esto, unido a la psicosis y el temor a un atentado, propagó una ola de pánico que se expandió a gran velocidad por todo el centro gracias al efecto dominó.

El bar en el que se originó la pelea. El bar en el que se originó la pelea.

El bar en el que se originó la pelea. / Juan Carlos Vázquez

Con estos dos últimos arrestados, son ya diez las personas detenidas por su presunta relación con los incidentes de la Madrugada. Ninguno de ellos ha declarado ante la Policía. Tres permanecen en prisión desde la tarde del pasado 14 de abril, Viernes santo. Son tres delincuentes comunes, con múltiples antecedentes, que fueron detenidos en Marqués de Paradas después de que alimentaran la ola de pánico golpeando coches, puertas y contenedores y gritaran consignas a favor de ETA.

La Policía también analizó los teléfonos móviles de estas tres personas y tampoco encontró ningún mensaje relacionado con una supuesta organización a la hora de provocar los altercados. Lo único que pudo acreditarse es que todos iban bastante embriagados y pudieron provocar ruidos con los objetos metálicos intervenidos, que en realidad eran unas piezas de sillas plegables. Esto contribuyó a generar una mayor psicosis y pánico entre la multitud de personas que presenciaban las procesiones, aunque estos investigados negaron cuando declararon ante la juez que hubiesen provocado los incidentes. Los restantes detenidos están en libertad. Uno de ellos, un senegalés que gritaba "Alá es grande" cuando pasaba el Cristo de las Tres Caídas, aceptó pagar una multa de 480 euros por un delito contra los sentimientos religiosos.

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