Damian Lewis. Protagonista de 'Homeland'

"Homeland' habla de las versiones de la verdad"

  • Cuatro estrena a las 22:30 la premiada serie del militar que regresa tras un largo cautiverio en Iraq. Lewis, actor inglés, fue descubierto en 'Hermanos de sangre'.

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Es inglés, pero fue elegido porque daba el tipo ideal para un perfecto soldado yanqui. Ha alzado el Globo de Oro y el Emmy por Nicholas Brody, el oscuro militar apresado por los insurgentes iraquíes que vuelve a casa al cabo de siete años entre la esperanza, las dudas y todos los recelos. Homeland, una serie producida por el canal Showtime que adapta una ficción israelí, llega por fin a Cuatro tras semanas de promoción en los canales de Mediaset. A las 22.30 se estrena en abierto en España esta aclamada intriga del quintacolumnista que encarna Damian Lewis, quien analiza personalmente para este periódico las claves de su poliédrica personalidad en la ficción y de las razones que han llevado a esta producción al reconocimiento internacional.

-Muchos lectores están interesados en Homeland porque sólo oyen elogios sobre su serie. ¿Qué les diría sobre lo que se disponen a ver en Cuatro?

-Homeland es una historia sobre la mentira y la honestidad; sobre la verdad y las distintas versiones de la verdad. Es tu verdad contra mi verdad y el problema que puede acarrearnos pensar en la identidad y en la patria de manera diferente. Todo ese dilema está representando en los dos personajes centrales. En mí y en la agente de la CIA Carrie Mathison (la también premiada actriz Claire Danes). Ella es una mujer azotada por una enfermedad psicológica que de alguna manera es una alegoría de la falta de acierto en los dirigentes políticos de Estados Unidos desde los atentados del 11S. Ella lucha contra un desorden bipolar que es el mismo que sufre la esencia del país. Brody es un hombre que pensaba que era una persona íntegra, un defensor de la patria, de nuestras creencias y de nuestras libertades, pero que escoge algo más cuando llega a un punto de no retorno en su vida. Todo eso forma un cóctel muy potente.

-¿Dónde estriba que Homeland sea una serie diferente a lo que se ha estado haciendo hasta ahora sobre la realidad en Estados Unidos?

-Se ha llevado a un extremo interesante la Santísima Trinidad del drama: el argumento, el tema y el personaje. El relato tiene verdadera densidad y mientras el argumento sea apasionante y sea un thriller con todas las de la ley, el público volverá a ver qué es lo que pasa a la semana siguiente. Los personajes están dibujados con mucha precisión y los han cuidado. El público ha respondido a todo esto y, además, es una historia muy de nuestro tiempo. Es una serie diferente, pero no única, hay otros programas que tienen también este enfoque acertado.

-¿El papel de Brody le llegó a raíz de su intervención en Hermanos de sangre, aquella primera serie bélica de Steven Spielberg y Tom Hanks?

-Spielberg y Hanks no me conocían, buscaban a un hombre para interpretar al Capitán Winters y creo que miraron por todas partes y al final se decidieron por mí. Tuve mucha mucha suerte y estoy muy orgulloso de formar parte de esa serie. Yo estaba en Londres cuando me llamaron y no sabía que iban a contar conmigo para Hermanos de sangre. Ese papel, sí, creo que fue fundamental para que después se pensara en mí para protagonizar Homeland.

-Usted mismo ha dicho que tiene un aspecto de "ser de otra época".

-Puede ser que un inglés actual, como yo, tenga un aspecto más parecido a un soldado norteamericano de 1940. Podría decir que mi fisonomía tiene un 'aspecto de otra época' y eso me facilitó entrar en aquella serie bélica, pero mi cara no fue la razón más importante para que se pensara en mí para Homeland.

-¿Ha temido que su papel le causara problemas de rechazo en ciertos sectores de Estados Unidos?

-Homeland se ha rodado en muchos lugares del Sur de Estados Unidos, cerca de bases militares. Tengo que reconocer que hubo descontento entre familias de marines: ha escocido que un marine pueda cambiar de bando. Brody es un hombre torturado, en un estado de vulnerabilidad y trauma extremos. En esas condiciones no sé cómo reaccionaría cada uno. Si alguien elige a Alá en vez de a Dios es porque tal vez es la mejor forma de alimentarse espiritualmente para seguir adelante en su sufrimiento. Y no puedo dar más detalles...

-¿Y ha conocido así más de cerca la religión islámica?

-No soy creyente, pero creo en Jesús como un gran profeta y maestro. La Biblia y el Corán tienen muchas cosas interesantes y sabias que decir... como guías morales.

-¿Y ha aprendido árabe para esta serie?

-Sólo oraciones sueltas. Visité al imán de Charlotte (Carolina del Norte) y me ayudó con la pronunciación. Y con rituales y plegarias de esta religión. Me introduje en la cultura islámica gracias a él y todo eso me ha permitido hacer mucho mejor mi trabajo, con más verosimilitud.

-¿Es usted de los que lo dejaría todo por unos ideales, como Nicholas Brody?

-Brody tiene muchas características americanas como la de anteponer los ideales y el trabajo a todo. En Estados Unidos noto que mucha gente cree que lo más importante es el trabajo, por encima de todo lo demás, incluso por encima de la familia. Me parece que en Europa hay un equilibrio mayor, como en el Reino Unido. O en España ¿no?

-¿Dónde vive? ¿Le gustaría quedarse en Estados Unidos?

-Vivo en Londres y por ahora quiero residir allí, pese al trabajo y a los premios. Estoy feliz en mi ciudad de siempre. Hollywood no me deslumbra tanto como para cambiar mi vida.

-¿Se sometió a adelgazamiento para interpretar al prisionero que descubrirán los espectadores de Cuatro?

-Lo intenté, lo intenté. Con todas mis fuerzas, pero no había forma, no perdía nada de peso. Al final el maquillaje lo arregla todo. La barba tampoco es mía. En Homeland se cuidan todos los detalles con mucha pulcritud. Eso te da mucha seguridad en lo que estás haciendo.

-¿Se atrevería a decir que su personaje es un terrorista infiltrado?

-Los espectadores españoles tendrán que descubrirlo en Cuatro. Ya veremos. Yo por mi parte... me atrevería a decir que Brody no es un terrorista. No es ese monstruo que algunos quieren ver.

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