Ken Follet, autor de 'Un mundo sin fin'

"Quería hablar de otra gran crisis histórica, la peste negra"

  • Cuatro estrena esta noche la adaptación de 'Un mundo sin fin', ficción que se desarrolla en Kingsbridge, el mismo pueblo de la catedral de 'Los pilares de la tierra'

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Cuatro estrena esta noche la continuación de Los pilares de la tierra, la historia coral de Un mundo sin fin, producida por los hermanos Ridley y Tony Scott (éste, recientemente fallecido). Tras el buen sabor de boca que le dejó la adaptación de Los pilares..., Ken Follet, que responde a este periódico vía internet, vislumbraba así con más confianza este proyecto que se estrenó hace un mes en el canal canadiense Showcase y que esta noche llega a España a la mencionada cadena de Mediaset.

-¿Cómo gesta Un mundo sin fin si en principio no era una secuela ?

-Empecé a escribir Un mundo sin fin con la idea de hablar de otra gran crisis en la Historia, la peste negra. Entre un tercio y la mitad de la población europea murió. Imagínese, una de cada tres casas estarían deshabitadas a causa de esta terrible enfermedad. Me imaginé entonces situar la historia en Kingsbridge, el pueblo que ya había creado para Los pilares de la tierra. Quería contarle al lector el día a día de esos años tan dramáticos. Los amores, odios, la consecución de fortunas. De repente, en aquel lugar de Los pilares... todo cambia.

-¿Cuál sería el escenario inicial de esta continuación?

-Arranca con la construcción de un puente, que genera conflictos similares a los de la catedral de Los pilares de la tierra, pero ese puente deja de ser el eje. En Un mundo sin fin la idea en primer plano es la peste negra. Una de las cosas que estaban haciendo en el pueblo cuando golpea la lacra es el puente. Quise llevar un eco del libro anterior, con un proyecto de construcción.

-¿Era consciente de que alguna vez esta historia pasaría a la pantalla y el esfuerzo que ocasionaría su adaptación?

-Siempre supe que estos dos libros serían difíciles de llevar al cine. Son novelas largas, complejas. Era más idóneo una serie, pero también era complicado llevarlas a este formato, con tantos personajes. Decorados, vestuario, vida cotidiana… todo eso era muy profuso. Pero alguien llega y me dice "empiezan a rodar esta semana…". Y entonces piensas "¿Lo van a hacer, a pesar de todo?".

-¿Y pensaba, entonces, hacer una secuela de Los pilares de la tierra?

-Le aseguro que esa idea me aterrorizaba debido a la dificultad que me supuso esta novela a la que dediqué tres años y tres meses. Al final estaba completamente exhausto. Nunca pensé en una secuela. Los lectores, encantados, me lo preguntaban y me lo pedían. Gradualmente, al cabo de los años, empecé a pensarlo. Siempre he sido el tipo de escritor que le gusta complacer a sus lectores. Nunca he escrito para mí mismo. Comencé a planteármelo al cabo del tiempo.

-¿Qué le parece el guión de Un mundo sin fin?

-Un libro son tres años de mi vida y un guión es el trabajo de otra persona. Yo he ido trabajando con las palabras, y los guionistas, después, han ido trabajando con imágenes. Así que tú sabes que tu novela tiene que cambiar. Me preocupaba que no tuvieran tanto cuidado en la elaboración como tuve yo, que se produjeran lagunas o momentos aburridos. Cuando se terminaron los guiones de estas series los leí con temor, pero finalmente son dos grandes guiones y dos grandes producciones. Estoy contento con ellas.

-¿Y cuál fue su reacción al ver los decorados, al pasear por Kingsbridge?

-Caminé por el decorado, que estaba a las afueras de Budapest, y sí, estaba en una ciudad medieval. Es un gran proyecto escénico. Si te quedas en la plaza del mercado no ves nada de otra época: la catedral, las casas, los establos, el concejo… nada parece falso. El interior de las viviendas, igual. El Kingsbridge de Un mundo sin fin es 200 años después al de Los pilares de la tierra y los decorados en esta continuación son aún más sorprendentes.

-¿Y sobre el vestuario de los actores?

-Los detalles siempre son importantes y aquí también se ha conseguido. Cada pequeño detalle te evoca el tiempo del que hablo. Intenté buscar defectos y no hallé nada que me desagradara.

-¿Le preguntaron para documentarse? ¿Cómo fue ese trabajo?

-No hay sitios para comprar mobiliario o ropa medieval. Se ha trabajado mucho a través de ilustraciones. Se han hecho copias de lo que se ha visto en cuadros, de ahí que todo esté tan acertado.

-Hay lectores que cuestionan la 'modernidad' del pensamiento de algunos de sus personajes y la audacia de algunas de sus mujeres…

-En cada época seguro que ha habido personas que se rebelaban contra el papel que la sociedad intentaba imponerles. La mayoría aceptaban, y los que rehusaban lo impuesto son los personajes que me gusta imaginar. Escribo sobre mujeres rebeldes, tanto si es una historia contemporánea, como medieval. Estoy seguro de que hubo mujeres modernas como Caris en la Edad Media. Existieron siempre.

-¿Imaginaba una actriz como Charlotte Riley para interpretar a Caris y a Cynthia Nixon como Petronilla?

-Cuando escribes o lees un libro tienes una imagen de los personajes. Cuando ves a los actores elegidos sueles pensar que no lo son. Si son buenos actores, a los pocos minutos estás convencido de que eran los idóneos, aunque sus imágenes no coincidieran con las tuyas. Charlotte me impactó. Es maravillosa. Hay mucha fuerza en ella. Sobre Petronilla, es un personaje horrible. Fue muy interesante encontrar a Cynthia Nixon, que todos la conocemos por Sexo en Nueva York , y ver cómo se deshacía de su anterior rol y, con una caracterización tan sobresaliente, se convertía en esa mujer medieval tan malvada como un dolor a medianoche.

-¿Qué le parece Tom Weston-Jones como Merthin?

-Merthin es un personaje inocente, creativo. Justo al principio es seducido por una joven manipuladora y en la mayoría del libro es el chico ingenuo con el que Weston-Jones da la talla. El actor es más guapo de cómo lo imaginé. Bueno, todos los personajes quedan más favorecidos con los actores. En la Edad Media la gente era más fea que la de hoy. Les faltaban dientes, estaban desnutridos…

-También los críticos destacan a Rupert Evans como Godwin...

-Es un personaje ruín, dominado por su madre. Sólo espero que los espectadores españoles lo odien tanto como los lectores. Evans está a la altura de ese desafío.

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