Las elecciones generales del martirio de Eurovisión

  • El público elige mañana en 'OT' la canción para Lisboa; Julio Iglesias o Rodolfo Chikilicuatre también surgieron por aclamación

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En Eurovisión da igual si el candidato ha sido designado a dedo como por la elección del público (que otorga una popularidad añadida). Lo importante es dar en el clavo ante un público internacional tan diverso como el del festival y sus intrigas geoestratégicas. José Guardiola fue el primero en ser elegido por los espectadores de TVE, en 1963, y quedó en 12º lugar con 2 puntos. Eran otros tiempos en puntuaciones y en valoraciones: los jurados eran pequeñas comisiones mistéricas y caprichosas. Y votar, aunque sólo fuera por carta para mandar a alguien a Eurovisión, tenía su encanto. De aquellas elecciones generales surgió Julio Iglesias (Gwendolyne, cuarto puesto) en 1970 y, en especial, Karina en 1971 con En un mundo nuevo, segunda. La rubia de Jaén fue seleccionada en un formato de Fernando García de la Vega y Valerio Lazarov (los renovadores de los espacios musicales en TVE), Pasaporte a Dublín. Un profeta de los talents donde los aspirantes no eran novatos, sino artistas consagrados. Karina se impuso entre Nino Bravo, Rocío Jurado, Junior o Los Mismos. En alguna ocasión merecería que la pugna eurovisiva española fuera así, entre estrellas.

En 1976 Braulio surgió de unas galas dominicales en la tardes de la Primera Cadena (el programa se llamaba Voces a 45) y al quedar antepenúltimo a los directivos de la TVE de la transición les dio pereza volver a consultar a la gente. Durante 24 años los representantes en un festival que iba cuesta abajo fueron designados entre las propuestas de las discográficas. En 2000, al renovarse el acontecimiento y siguiendo el éxito que se vivía en otras cadenas (el Melodifestivalen sueco es históricamente lo más visto en este país) la pública española recuperó las galas nacionales. Aquel año fue elegido Serafín Zubiri, que se estrelló en Europa. Al siguiente David Civera se impuso a Sonia y Selena y a Locomía.

El impulso eurovisivo en España vino de Operación Triunfo, fórmula que finalmente se ha rescatado con el regreso del talent show de Gestmusic. Este lunes se celebra la gala para elegir cantante y canción para presentar en mayo en Lisboa. No ha habido mucho margen para promocionar los repertorios. El programa no ha alcanzado la repercusión que tenía en 2002 aunque la gala superará en atención las últimas experiencias como la de Manel Navarro, que acabó con un corte de mangas al público en el plató por protestas sobre favoritismos del jurado. Con el primer OT las expectativas sobre Rosa López llegaron a desnortarse. Europe's living a celebration reunió a más de 12 millones de espectadores y un 80% de cuota, españoles que creían que una victoria en Eurovisión era fácil. Rosa, ganadora de OT, quedó séptima y desde la pérdida de Cuba no hubo una decepción nacional tan grande. Sus dos sucesores de la academia no fueron los ganadores de sus ediciones pero su participación europea sabe precisamente a triunfo vistos los desastres de años posteriores: Beth fue octava; y Ramón, décimo. En esta década no se ha entrado en el Top Ten. Igualaron el puesto de Ramón la sevillana Pastora Soler (elegida a dedo, pero la canción fue seleccionada por votación en TVE) y Ruth Lorenzo (que por el fervor eurofan se impuso a Brequette, que a buen seguro hubiera hecho un mejor papel).

Votación popular no significa expresamente calidad y rigor. El cachondeo nacional se apoderó de la elección de Rodolfo Chikilicuatre, propuesta de Buenafuente, en 2008, y que quedó 16º. Fue antes de que Daniel Diges fuera asaltado por el catalán Jimmy Jump en el escenario de Oslo, en la gala de selección de 2010. Allí saltó a una efímera popularidad el rapero John Cobra y sus ardores testiculares y de vocabulario. Cosas de la selección abierta. En 2009 llegaron a presentarse 700 canciones, a cual peor, y al final la elegida fue Soraya, que acabó penúltima, y tras haber batido a la favorita, Melody, que fue plantada por Los Vivancos.

No hay una fórmula definida porque no hay fórmula infalible, pero acudir a Eurovisión no se puede despachar de cualquier manera. El gallo que lanzó Manel Navarro el pasado mayo lo confirmó.

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