Letizia Ortiz, defiende lo español en tierras inglesas

Letizia Ortiz, pone de relieve lo español en su visita a Inglaterra

La reina Letizia con creación de Felipe Varela. / AGENCIAS La reina Letizia con creación de Felipe Varela. / AGENCIAS

La reina Letizia con creación de Felipe Varela. / AGENCIAS

Más española que nunca. Así es como se ha dejado ver la Reina en los primeros actos oficiales que se celebraron ayer en Londres, donde se encuentra con su esposo de viaje oficial. Doña Letizia, en un guiño a su país, escogió los colores de la bandera española para sus primeros ‘outfits’. Así, para el encuentro con Isabel II y el posterior recorrido en carroza hasta Buckingham optó por un original vestido de seda en tono amarillo limón que le sentaba como un guante, un diseño que firmaba Felipe Varela y que combinó con un abrigo tweed de verano un tono más claro. Ambas piezas estaban rematadas en el bajo con una aplicación de macramé en blanco. Lo que más llamó la atención de su primer look fue el tocado de María Nieto, del mismo tono amarillo que su vestido y muy acorde al estilo británico. Y del amarillo, pasó al rojo. Doña Letizia optó por un vestido tipo trench realizado en crepé, con generosas solapas en raso, un sencillo diseño de Burberry con el que pretendía realizar un guiño a una de las firmas más icónicas de la moda británica.

Aunque donde realmente deslumbró Doña Letizia fue en la cena de gala que se ofreció a últimas horas de la tarde en el salón Ballroom del palacio de Buckingham, un encuentro ampliamente esperado porque suponía el primer choque de estilo con la duquesa de Cambridge, con la que no había coincidido aún en esta visita de estado. Doña Letizia volvió a decantarse por el rojo, un tono que sabe nunca la defrauda y suele utilizar en las grandes ocasiones. En la cena de Buckingham optó por un ceñido vestido realizado en tul de seda bordado en hilo y cristal en tono amapola, un diseño de Varela de escote bardot que se abría con una pequeña cola a modo de sobrefalda para darle aún más empaque. Como era de esperar, la esposa de Felipe VI abrió el joyero real para lucir una de sus piezas más destacadas, la corona de la flor de lis, una pieza formada por decenas de diamantes engastados en platino con el emblema de la familia real española que fue creada por los artesanos de la firma madrileña Ansorena para el rey Alfonso XIII, que se la regaló a Victoria Eugenia con motivo de su boda y que ésta estrenó en su enlace, en 1906. Además, lució unos pendientes de brillantes que también pertenecieron a la bisabuela del rey, así como una de las llamadas ‘pulseras gemelas’ que también fueron creadas para la misma reina.

Era su primer duelo de estilo con Catalina de Cambridge, considerada una de las ‘royal’ más elegantes de Europa, aunque en este choque, la reina española no defraudó. La esposa del príncipe Guillermo optó por un bonito vestido rosa palo de encaje chantilly con un pronunciado escote en ‘V’ (también en su espalda) y completó su look con la que fuera la tiara preferida de su suegra, la Lover’s Knot, y el impresionante collar de diamantes y rubíes que recibió la reina Isabel II con motivo de su boda.

La reina Isabel, por su parte, optó por un vestido de seda blanco con bordados en plata y un impresionante conjunto de diamantes y zafiros compuesto por tiara, collar y pulsera.

Isa Brea

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